sábado, 19 de agosto de 2017

Un Proyecto Nacional para el Perú: Una Agenda Pendiente


En el ambiente académico peruano, diversos especialistas se han cuestionado sobre si nuestro país posee o tuvo un proyecto nacional que guíe su destino como Estado. Tema complejo y polémico que por décadas no ha logrado un consenso, por ese motivo elaboro este breve ensayo sobre el tema como un aporte a la discusión.

Antes de abordar el tema, debemos hacernos la siguiente pregunta:

¿Qué es un proyecto nacional?

Para entender que es un proyecto nacional debemos empezar por desarrollar conceptualmente el término. Definimos como proyecto al conjunto de acciones que una organización o un individuo ejecutan de forma coordinada con el objetivo de alcanzar una meta. Dichas acciones se encuentran relacionadas entre sí. Adicionalmente por nacional, entendemos lo perteneciente o relacionado a una nación.

La noción de proyecto nacional, en su sentido más amplio, se refiere a una iniciativa estatal o colectiva (Klauer, 1986) que apunta a satisfacer necesidades a nivel humano, económico o social, persiguiendo diferentes objetivos y que se ejecuta en la totalidad del territorio de un país o que aspira a llegar a todas los sectores de dicho territorio.

Uno de los puntos fundamentales del proyecto nacional es el tiempo que tomará la consecución de cada uno de sus objetivos, ya que este factor condiciona inevitablemente la repartición de recursos y su ubicación en la escala de prioridades.

En esa línea de ideas, ahora nos hacemos el siguiente cuestionamiento:

¿El Perú tuvo un proyecto nacional?

Para respondernos esta pregunta debemos reflexionar sobre cómo fue el origen y construcción del Estado Peruano; resultado de un proceso de independencia con distintas etapas y protagonistas, el Perú se “independiza” en 1821 de manera formal pero en la práctica este hecho se consolida con la intervención y victorias de Bolívar en 1824. Convirtiéndose en una república luego de un debate ideológico entre la élite ilustrada del país. 

Nuestro país en sus primeros años durante el siglo XIX viviría sumergido en un contexto de conflictos y guerras civiles entre los caudillos militares, intentos de construir gobiernos civiles (el Gobierno de Manuel Pardo), la Guerra del Pacífico y el periodo de reconstrucción nacional; en conclusión una época de inestabilidad política, económica y social. Este contexto ha derivado en un debate entre los académicos respecto a la existencia o inexistencia de una clase dirigente en el Perú del siglo XIX y por lo mismo en el cuestionamiento a si existió o no un proyecto nacional en los primeros años de república (Mc Evoy, 1994).

Esta situación no cambiaría demasiado en la primera mitad del siglo XX. El establecimiento de gobiernos democráticos en el periodo de tiempo conocido como la “República Aristocrática”, las dictaduras militares y gobiernos democráticos débiles administrarían un Estado burocrático, excluyente e ineficiente recurriendo a medidas de corto plazo, obras físicas sin mayor planeamiento y evitarían la participación ciudadana; excluyendo a la mayoría de la población que ni siquiera tenía derecho al voto 1 en esa época.

El contexto de exclusión social permitiría el surgimiento de intelectuales críticos y movimientos políticos de masas que buscarán dar voz y/o representar a sectores de la sociedad por décadas discriminados por los gobiernos de turno (Holguín, 1991). Estos nuevos actores reivindicarían visiones de país distintas y lucharán por llegar al poder primero por métodos violentos y luego por métodos democráticos; objetivos que alcanzarían con cierto nivel de éxito, pese a la oposición de los altos mandos de las fuerzas armadas que liderarían golpes de Estado en 1962 y en 1968 buscando mantener el control sobre el gobierno del Perú. 

Cada movimiento político o líder político en el siglo XX promovería su propia visión de país buscando cambiar la realidad nacional y atender los problemas que afectaban a los ciudadanos. Belaunde, Odría, Haya de la Torre y Velasco Alvarado, si bien eran personajes con orígenes, propuestas y personalidades distintas, tenían en común el plantear una visión y prototipo de proyecto nacional que esperaban implementar de llegar al poder. Algunos lograron llegar al gobierno y vieron que no podían implementar sus planteamientos debido al contexto económico y a la capacidad del Estado. 

Un Estado Republicano que se construyó de manera incompleta, influido por la herencia colonial y una tradición autoritaria, no siendo capaz de articular a los sectores sociales en relaciones más horizontales y democráticas. Con instituciones oficiales con prácticas patrimoniales y relaciones clientelistas (Cotler, 1978). 

A pesar de la promulgación de la Constitución de 1979 que establecía un sistema más inclusivo y democrático, los factores antes mencionados sumados a una crisis económica y la violencia del terrorismo contribuirían a la caída de los partidos políticos y al fin de una época con el triunfo de Alberto Fujimori. Con el gobierno fujimorista no solo se iniciaría una época de antipolítica, sino se transformaría el Estado y las relaciones económicas, sociales y políticas entre el Estado, las empresas y la sociedad. Lejos de ser una oportunidad, el régimen de Fujimori por su carácter autoritario, pragmático y corto placista no abordó la creación de un Proyecto Nacional, lo que se significó una pérdida para la agenda país. 

Con la caída del régimen fujimorista y el inicio de un nuevo periodo democrático, se plantearían esfuerzos institucionales significativos como el Acuerdo Nacional, el Ceplan, entre otras entidades públicas que buscarán plantear objetivos nacionales a nuestro país. Tomando como referencia el año 2021, elaborarán el Plan Bicentenario, documento guía para la gestión pública y un aporte valioso para tratar de orientar la elaboración de políticas y programas en todos los niveles del Estado. 

Con una sociedad fragmentada y desbordada (Matos Mar, 1984), partidos y organizaciones sociales débiles, poderes fácticos fortalecidos y una alta insatisfacción ciudadana, lamentablemente el Acuerdo Nacional se ha visto relegado. Debido a que su construcción está sujeta a los vaivenes de los gobiernos democráticos y porque su papel se ha centrado en un nivel formalista. Además de la influencia en su desarrollo de una visión antipolítica que ignora o desconoce que la vida democrática es consenso y conflicto, acuerdo y desacuerdo. Por último, la intención de excluir el conflicto del Acuerdo Nacional ha incido en la producción de consensos imprecisos que no ha facilitado su transformación en consensos actuantes (Hernández, 2004). 

Resumiendo, en su mayoría cada movimiento, líder o grupo político ha promovido su particular visión del país, esbozando un “prototipo de proyecto nacional” durante nuestra historia republicana. Actualmente desde el Estado, algunas entidades como el Acuerdo Nacional y Ceplan plantean elementos de proyecto nacional en base a objetivos o políticas de estado a corto, mediano y largo plazo. 

Pero respondiendo a la pregunta inicial, esto no ha constituido o no ha alcanzado a convertirse en un real proyecto nacional. Porque inicialmente no solo no nacía del acuerdo o aceptación de diferentes actores políticos y sociales, sino que además no contaba con la participación mínima de los ciudadanos; que es finalmente lo que garantizará la vigencia y concretización de un proyecto nacional.

La ausencia de un proyecto nacional, que sea más que un documento de diagnóstico y que no cumpla un rol decorativo en la administración pública y en la toma de decisiones de gobierno, es una falencia que debemos corregir si aspiramos a construir un Estado descentralizado, moderno y democrático en una sociedad democrática, pluricultural, justa e incluyente.

1| El voto universal fue aprobado con la Constitución de 1979.

Referencias Bibliográficas: 

Acuerdo Nacional (2014) Acuerdo Nacional: Consensos para Enrumbar al Perú, Lima. 

Cotler, Julio (1978) Clases, Estado y Nación en el Perú Lima, IEP. 

Hernández, Max (2004) Acuerdo Nacional: pasado, presente y futuro. Lima, International Institute for Democracy and Electoral Assistance. 

Holguín, Oswaldo (1991) Historia y proceso de la identidad de Perú. El proceso político-social y la creación del Estado. Revista Araucaria, año 1, n° 1, Sevilla. 

Klauer, Alfonso (1986) El Proyecto Nacional del Perú: Teoría, metodología y aplicación 1986-2005. Documento de Trabajo. Centro de Altos Estudios Militares del Perú. 

Mc Evoy, Carmen (2004) Un Proyecto Nacional en el Siglo XIX: Manuel Pardo y su visión del Perú. Lima, Fondo Editorial PUCP. 

Matos Mar, José (1984) Desborde Popular y crisis del Estado. Lima, IEP. 

Plan Bicentenario (2011) Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021, Lima, Ceplan.

jueves, 27 de julio de 2017

Reseña del Libro “El Caso García”

Columna publicada originalmente en La Mula.pe: https://cgama.lamula.pe/2017/07/26/resena-del-libro-el-caso-garcia/christophergambini/


Resulta paradójico: Alan García quién ha buscado la gloria política durante más de 30 años, pese a todos sus esfuerzos termina siendo percibido por la población como un gran ladrón. 

Este 2017 Editorial Planeta ha lanzado con gran éxito la reedición del libro “El Caso García” escrito por Pedro Cateriano, texto publicado originalmente en 1994 que recoge el trabajo realizado por las comisiones del Parlamento sobre la investigación al primer gobierno de Alan García (1985 – 1990). 

Gobierno que las nuevas generaciones no vivimos, pero que de alguna manera tuvimos alguna referencia o información a través de nuestras familias, de los comentarios políticos o de los medios de comunicación. Por eso brevemente contextualizaremos algunos hechos. 

Un joven Alan García obtuvo el 46% de los votos en las elecciones generales de 1985, derrotando a Alfonso Barrantes, candidato de Izquierda Unida (IU); además logró que el Partido Aprista Peruano (PAP) obtuviera mayoría en el Senado y la Cámara de Diputados. Luego de la declinación de Barrantes a participar en una segunda vuelta, debido a la ventaja con la que contaba su rival; García fue proclamado Presidente de la República a los 36 años y logró que el PAP alcanzara por primera vez el gobierno nacional. 

García en los primeros años de su gestión logró conseguir un amplio respaldo de la población debido a su carisma, su gran habilidad oratoria y a las políticas económicas heterodoxas que le permitieron realizar grandes megaobras y proyectos sin mayor oposición. Pero esta situación no duró los 5 años; primero, la economía del país entró en una gran crisis debido al legado de los gobiernos anteriores y al mal manejo económico del gobierno, lo que significó que el país atravesara por una histórica hiperinflación, el agotamiento de las reservas y un aislamiento del mercado internacional. Segundo, la violencia provocada por el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA amenazaba cruelmente la vida de los ciudadanos y el gobierno no lograba detenerla. Tercero el intento de estatizar la banca generó una nueva oposición de centroderecha organizada que agitó el manejo político estable que tenía el gobierno. En perspectiva un gobierno que comenzó con una gran aceptación ciudadana terminaba dejando al país una situación cuasi apocalíptica y contribuiría a la caída del régimen democrático en 1992. 

Pero el gobierno de García no solo sería recordado como un desastre económico sino que además se vería afectado por la sombra de la corrupción. Acusaciones de malos manejos, irregularidades y presuntos delitos serían investigados por el Parlamento. 

El desarrollo de estos procesos que nos narra de manera documentada este libro, comprometieron a Alan García en múltiples casos y probaron un desbalance patrimonial de 300,000 dólares. Contrariamente a lo que un considerable sector de la sociedad cree o ha creído, si existen pruebas. 

La confesión de Sergio Siragusa ante la justicia italiana, empresario que promovió la realización del Tren Eléctrico, de haber negociado y realizado un soborno a García a través de un testaferro. La confesión de Alfredo Zannatti, cuyas empresas fueron favorecidas con 25 millones de dólares MUC. Las cuentas del Gran Capitán, el Caso BCCI y los Mirage. Conociendo los hechos narrados en este libro, podemos entender todo el origen de la fortuna personal de Alan García y su exilio desempleado en París. 

También, hay temas de fondo que el libro nos permite conocer. 

El sistema de control y justicia de la época, construido durante la vigencia de la Constitución de 1979 era limitado y mostraba deficiencias. Las Comisiones Investigadoras del Congreso no podían levantar el secreto bancario, esa atribución era exclusiva de un juez; y los recursos con los que contaban eran muy limitados. La burocracia, lentitud de procesos y permeabilidad de corrupción en el mismo Poder Judicial eran problemas que generaban desconfianza ciudadana en esos tiempos, lamentablemente esa situación no ha cambiado demasiado. 

La conveniencia moral de muchos políticos. Lourdes Flores, parlamentaria que sustentó las acusaciones contra García en EE.UU, fue candidata de una alianza con García. Ántero Flores Araoz y Rafael Rey miembros de Comisiones dictaminadoras, fueron sus Ministros de Estado. Al parecer para ellos la moral prescribe. 

Y no es posible olvidar a Manuel Dammert, actual congresista. Este libro recuerda un comportamiento de colaboración cuando era diputado con García que cumple sus vergonzosas bodas de plata. 

Lamentablemente 23 años pasaron, el sistema de justicia a pesar de las pruebas no sometió a García a juicio y la prescripción de los delitos permitió que saliera impune. Y es ese el verdadero problema, la impunidad o la sensación de la misma. No pretendo con estas líneas decir si García es culpable o inocente, eso lo debe decidir un Poder Judicial autónomo, eficiente e imparcial que nos recuerde que todos somos iguales ante la ley y que no importa cuánto dinero o poder tengamos, si cometemos un delito terminaremos en la cárcel. 

Finalmente, es de conocimiento público que Alan García posee un ego colosal, que lo ha llevado a buscar dejar una huella en la historia. Ha logrado contra todo pronóstico ser presidente en 2 periodos, ha buscado en 2016 lograr un tercer mandato y conseguir el récord de ser el presidente democrático con más periodos de gobierno, pero no lo ha conseguido debido al rechazo que su imagen actualmente genera en el electorado. 

Pero hay un hito histórico que García jamás podrá borrar, ser el Primer Presidente acusado en 1991 por el Congreso por varios actos de corrupción.

miércoles, 12 de julio de 2017

Un Diálogo para la Tribuna




Asistimos nuevamente a otro diálogo sin rumbo.

Hoy 7 de Julio, asistimos nuevamente a una reunión entre los principales “líderes” políticos, en esta oportunidad los protagonistas son el Presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y Keiko Fujimori (lideresa de Fuerza Popular) que se reúnen por segunda vez en un año. Para generar una pausa al conflicto entre la mayoría parlamentaria fujimorista y el gobierno.

Este enfrentamiento político en este primer año ha derivado en pérdidas para ambos grupos. Por el lado del Gobierno, luego de la renuncia del Ministro de Defensa Mariano Gonzales por un nombramiento indebido, un proceso de censura al Ministro de Educación Jaime Saavedra, un proceso de interpelación y desgaste al Vicepresidente y Ministro Martín Vizcarra que derivó en su renuncia ministerial, y el cuestionamiento al Ministro de Economía Alfredo Thorne y su posterior renuncia; ha llevado al Gobierno a una posición de debilidad política mayor y a un alto desgaste en su gestión. 

Por el lado de Fuerza Popular, contar con 73 parlamentarios que le asegurarán prácticamente el control del Congreso no resultó ser lo que esperaban; si bien mantienen la fuerza suficiente para imponer sus decisiones y caprichos, cada vez tienen más problemas internos. Han perdido 2 parlamentarias (Vilcatoma y Donayre) y la voz y “liderazgo” de Kenji Fujimori resulta una variable extraña difícil de contener.

Sumemos a este contexto, la presión de ciertos sectores de la prensa y clase política por lograr el indulto al expresidente Alberto Fujimori, condenado a más de 25 años por corrupción, violación de derechos humanos y secuestro agravado; la posición ambivalente y dubitativa del Presidente PPK sobre el tema, y la presión de otros sectores de la prensa, ciudadanía, movimientos sociales y clase política para quienes un indulto ilegal es un instrumento de impunidad. Toda esta sucesión de hechos y factores en medio de las repercusiones del escándalo Lava Jato nos llevan a un ambiente de crispación política permanente.

Ante esto Keiko Fujimori tomó la iniciativa y planteó una reunión con el Presidente con mediador de por medio, algo a lo que PPK reaccionó aceptando la reunión como primera etapa del Acuerdo Nacional y no aceptando mediador. Luego de una semana de idas y venidas, condiciones denegadas y aceptadas, el diálogo se realizó esta tarde en Palacio de Gobierno concitando la atención de todos los medios de comunicación.

Lamentablemente por las declaraciones finales de Fujimori y PPK, este diálogo será un episodio más en la teatralización a la que nos tiene acostumbrados la clase política peruana. Si bien ambos conversaron en general de temas importantes como la economía, el empleo, la lucha contra la corrupción y la reconstrucción en el Norte del País; no anunciaron en conjunto o por separado ningún acuerdo, ley, proyecto o programa que vaya a ser aprobado y ejecutado en un intervalo de tiempo determinado.

Para las cámaras se mencionó la creación de la Procuraduría General de la República, la ley para el fortalecimiento de la Contraloría, la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y reformas estructurales en organismos de supervisión y control como la Sunat, Sunafil, Indecopi, etc; todas estas menciones con el tono de propuestas de campaña, pero no de decisiones o acciones concretas.

Que no se me malentienda; es cierto que el diálogo, el conflicto y el consenso son elementos naturales de la democracia. Pero no lo son la indecisión, la mediocridad y la frivolidad de la clase política.

Necesitamos exponer nuestras posiciones, pero también escuchar las del oponente. 

Necesitamos tomar en cuenta los problemas estructurales del país, pero también empezar a solucionarlos.

Necesitamos no solo diálogo, sino también acuerdos.

Y Decisiones!

Una Nueva Ventana


Comparto una buena noticia, desde el 11 de Julio comenzamos una nueva ventana de análisis político en La Mula.pe.

Donde aparecerán algunas de mis columnas de opinión y reseñas bibliográficas sobre temas de la actualidad política.

Pueden acceder desde este enlace: https://cgama.lamula.pe/



Seguimos avanzando!

miércoles, 28 de junio de 2017

Carta Abierta al Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski


Comparto la Carta del artista Víctor Delfín dirigida al Presidente Pedro Pablo Kuczynski sobre el posible indulto a Alberto Fujimori.
Publicada el 26 de Junio de 2017.


CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL PERÚ, PEDRO PABLO KUCZYNSKI


Señor Presidente:

Los peruanos estamos cansados hasta el hartazgo de que los gobernantes elegidos con nuestros votos nos den la espalda una vez que suben al poder. La dignidad y el respeto no se negocian. Si usted tiene problemas de gobernabilidad tendría que buscar vías constitucionales para hacerle frente a la mafia que se apoderó del Congreso, y no hacer pactos oscuros con ella.

El Perú no es un país pobre, es un país empobrecido por los dirigentes públicos y privados que siempre nos venden al mejor postor. En estos tiempos de los Panamá Papers y Odebrecht, tenemos la certeza de ello. Sin embargo, nuestra herencia milenaria nos habla de los logros extraordinarios en todas las áreas del conocimiento, por lo tanto tenemos enormes recursos materiales y humanos para salir adelante sin necesidad del latrocinio, la mentira y el fraude.

El fujimorismo expresa lo peor del crimen organizado desde el Estado. Su máximo líder está preso por delitos de lesa humanidad y corrupción, la divisa de esta agrupación es el cinismo y la falsedad. Miles de peruanos han marchado durante años por las calles de nuestro país, primero para derrotar a la dictadura fujimontesinista, luego para extraditar, enjuiciar y sentenciar a los integrantes de esta banda, así como evitar, en dos ocasiones, que la hija de Fujimori asaltara nuevamente el sillón presidencial. Ahora nos quieren hacer creer que hay diferencias al interior del clan, sin embargo ya estamos curtidos de tanta falsedad. Quieren aparentar discrepancias para llevar a Kenji Fujimori a la presidencia del actual y enormemente desacreditado Congreso. Kenji Fujimori es el más obsesivo defensor del indulto a su padre, es para lo único que está participando en política, esto lo sabemos con absoluta certeza.

Los fujimontesinistas, fuera de sus crímenes comprobados hasta la saciedad, pervirtieron a la sociedad, corrompieron sus conciencias, desde la salita de Montesinos con millones de dólares hasta la entrega de tapers, con el dinero de todos los peruanos. Sin embargo la resistencia a la podredumbre y la dignidad del pueblo peruano marcó el éxito en todas las ocasiones que nos enfrentamos a esta lacra nacional. Nuestro país en los últimos días ha asistido a un drama de dimensiones extremas. Donde las autoridades responsables han zafado el cuerpo y los que pierden son los mismos de siempre. Nuestros jóvenes no se merecen este horror al que se tienen que someter para ganar unos pocos soles con los que ni siquiera pueden sobrevivir. Nuestro país no volverá a ser el mismo después de este grave acontecimiento. Tenemos que orientarnos a dejar de ser una sociedad de bestias y malditos en donde lo único que prima es el dinero por el dinero. Usted en su discurso nos dijo que nos iba a llevar a ser un Estado moderno, con una revolución social que respete los derechos humanos y la voluntad de los ciudadanos.

Por estas razones señor Presidente está usted en la Casa de Gobierno, porque lo apoyamos con nuestro voto en oposición al fujimorismo salvaje, depredador y primario. Usted se comprometió a no indultar a Fujimori, está obligado a cumplir con su palabra, en caso de que traicione su compromiso le queremos decir que ya no nos representa. Nos veremos obligados nuevamente a tomar las calles. Convocaremos, a todos los compatriotas que necesitan y desean un Perú diferente, desde las redes sociales, la prensa independiente, los colegios, universidades, instituciones civiles y políticas, gremios laborales y colectivos sociales a una gran marcha que será denominada “LA MADRE DE TODAS LAS MARCHAS”. Nosotros ya elegimos, ahora le toca a usted elegir entre la ignominia o la palabra de honor cumplida.

¡NO AL INDULTO DEL ASESINO!

La Resistencia

Víctor Delfín


jueves, 18 de mayo de 2017

Conversando con el Presidente



El pasado domingo 14 de Mayo, se estrenó el programa de entrevistas Conversando con el Presidente, espacio de diálogo conducido por el Presidente Pedro Pablo Kuczynski, donde realizará entrevistas a ministros y diferentes personalidades con una duración de 25 minutos y frecuencia de difusión entre programas de cada 15 días. 

Este programa además de transmitirse por las cuentas virtuales oficiales del gobierno, fue retransmitido de manera gratuita por los canales de televisión privada: Latina a las 05:00 horas; Panamericana a las 05:30 horas; ATV a partir de las 20:00 horas; y RPP Televisión a las 23:00 horas.

Desde su anuncio ha generado polémica entre periodistas, políticos y diversos líderes de opinión que apoyan o critican este nuevo programa del Presidente. Entre los apoyos se resalta el valor de poner en agenda las principales políticas de Estado que cada sector viene ejecutando y el derecho a informar a los ciudadanos sobre la gestión gubernamental. Entre las críticas se ha cuestionado el posible mal uso de recursos públicos, distracción o pérdida de tiempo de gestión del gobierno y falta de conexión del presidente con los problemas del país.

Considero que la mayor parte de críticas se han quedado en un plano superficial y no apuntan al problema de fondo: este gobierno necesita comunicar y hacerlo eficazmente. No basta solo con hacer publicidad, debe optar por una estrategia de comunicación gubernamental integral y permanente.

En consecuencia, este artículo busca desarrollar un análisis y crítica sobre el problema de fondo: la comunicación gubernamental tomando como Objeto de Estudio el Programa “Conversando con el Presidente”.

En primer lugar, el programa Presidencial es una idea positiva y que lo haya planteado el Presidente es más positivo aún. Da cuenta que el Presidente es consciente que debe mejorar su comunicación con los ciudadanos y difundir mejor las acciones de su gobierno.

El formato de conversación permite al entrevistado (ministro, funcionario, etc) explicar con detenimiento el tema a tratar; dependiendo de si la persona está acostumbrada a sistematizar su exposición, podrá aprovechar mejor el tiempo asignado.

Otro aspecto positivo, es que el programa será grabado en diferentes zonas del país, siguiendo una visión descentralista y cercana con toda la población del país. Además que esta primera edición tenga como escenario un colegio en la provincia de Huancabamba en Piura, una de las principales regiones afectadas por las lluvias del fenómeno del niño costero; constituye un claro acierto a nivel estratégico.

Que la primera emisión sea dedicada al sector educación, confirma la importancia que tiene este sector para el gobierno en su visión de país y que espera dejar como legado en 2021. El contenido tratado nos permite conocer las políticas implementadas y por implementar en educación inicial y primaria; el reconocimiento de la brecha en educación urbana y rural como desafío a trabajar por el sector y una explicación del avance de los Colegios de Alto Rendimiento (COAR) que permiten generar oportunidades para los jóvenes. Un aspecto adicional del primer programa es que da la oportunidad de conocer el perfil de la actual Ministra Marilú Martens y permite que la población en general la reconozca.

Como ya lo mencioné, el programa es una idea positiva; pero presenta ciertos problemas o defectos en su ejecución, difusión y planteamiento que el equipo de comunicaciones no ha tenido en cuenta.

Primero, si el programa constituye una herramienta dentro de la comunicación del gobierno, debe tener en cuenta el contexto político. En un escenario donde el gobierno debe afrontar los procesos de interpelación y posible censura a sus ministros Martín Vizcarra (Transporte y Comunicaciones) y Carlos Basombrío (Interior), el programa pudo utilizarse como respuesta política teniendo como primer invitado a cualquiera de los ministros mencionados para explicar los avances de sus respectivos sectores. Toda crisis puede y debe convertirse en oportunidad.

Segundo, se debe usar mejor el escenario escogido para el programa. Además de la conversación dentro de un aula, ver al presidente y entrevistado recorrer en este caso el colegio e interactuar con los niños y docentes durante más tiempo; genera un mensaje más potente. No se debe olvidar que se graba en una locación y no en un set de televisión. De esta manera se rompe con los estereotipos (frivolidad, elitismo, filoempresarial, desconexión social y ociosidad) que busca fijar la oposición a la imagen del gobierno; dándole un mayor dinamismo y permitiendo transmitir una mayor conexión del gobierno con la gente.

Tercero, el convenio con los canales privados debe ser revisado. La Asignación de horarios (de madrugada y cerca de la media noche) y la fecha de lanzamiento (un domingo festivo) no contribuyen a que el programa tenga impacto en la mayor cantidad de ciudadanos posibles. Si no se consiguen horarios con mayor audiencia, resulta un elemento que no ayuda a una eficiente difusión del programa. 

Cuarto, el uso de plataformas virtuales. El programa debería estar subido en el canal oficial del Gobierno en YouTube, esto permitiría difundirlo por diferentes redes sociales y además permanecería en la red para futuras revisiones. Debemos resaltar que en el Facebook de Presidencia Perú el número de reproducciones superan los 68 mil y en twitter el hashtag #ConversandoConElPresidente tuvo un alcance de casi 4 millones, pero no logró posicionarse como Trending Topic.

Quinto, este programa debe ser parte de una estrategia de comunicación gubernamental integral y permanente. Aprender de la experiencia de #UnaSolaFuerza durante la atención de los desastres naturales en diferentes zonas del país, que fue un esfuerzo coyuntural y con un impacto que no fue calculado previamente, pero que tuvo éxito en unir a diferentes grupos y personas para atender la emergencia. El éxito de la campaña se logró debido a su despolitización, a su utilidad para lograr compartir información de emergencia y a su inmediatez.

Para lograr mejorar la estrategia de comunicación gubernamental, se debe recordar que toda estrategia de comunicación parte de un trabajo previo de investigación, posterior planificación de estrategia que derivan en el proceso de comunicación propiamente dicho.

Revisando el plano internacional, diferentes presidentes y jefes de gobierno han tenido o usado programas de televisión u otros medios para comunicarse con sus ciudadanos. Esta iniciativa es una realidad desde hace décadas en EE.UU y no constituye un riesgo para la democracia, por el contrario es una opción adicional de información. Que el Presidente PPK tenga un programa no lo convierte en un caudillo como Hugo Chávez, sino le da una oportunidad de comunicación directa con la sociedad. 

En estos días de cuestionamiento al programa, existe una importante interrogante que ha pasado desapercibida o se ha buscado ocultar del debate político ¿Por qué el grupo El Comercio no transmite o no desea transmitir el programa presidencial en sus 2 canales televisivos?

Durante meses se le ha reclamado al presidente porque no comunica, ahora empieza a hacerlo y su equipo de funcionarios debe buscar que lo haga correctamente.

1 Ver el Programa Conversando con el Presidente. Fuente: Archivos Peruanos TV.
2 Cuenta Oficial en Facebook Presidencia Perú
3 Medición según la aplicación Hashtracking. Hashtag #ConversandoConElPresidente tuvo un alcance de casi 4 millones.
4 Una Sola Fuerza. Portal de Información Gubernamental. 
5 Impacto en las redes: Que #UnaSolaFuerza te acompañe [Análisis] 

domingo, 19 de febrero de 2017

Actores Políticos Febrero 2017


Inundaciones, huaycos, conflictos sociales y los primeros efectos políticos de gran dimensión del Caso Lava Jato; marcan sin duda la agenda política peruana. A continuación unos breves comentarios sobre el desempeño de los principales actores políticos:

PPK: Con un descenso en su popularidad, mantiene una aprobación alrededor del 38%. Es necesario mejorar la coordinación y cohesión de su equipo de gobierno y bancada parlamentaria. Debe aceptar un perfil más político, evaluar un cambio en su gabinete para Julio y transmitir liderazgo al país ante el Caso Lava Jato y la corrupción.

Fernando Zavala: Principal vocero, operador y articulador del Gabinete. Busca lograr la mayor cooperación del congreso, bajar las tensiones y centrarse en la gestión gubernamental. Por ahora estas acciones le dan resultados.

Mercedes Araoz: Desempeña una múltiple labor en el gobierno; principal vocera parlamentaria, tiene rápidos reflejos políticos y cumple el rol de bisagra entre el poder legislativo y el ejecutivo.

Martín Vizcarra: Vicepresidente dedicado a cumplir con su labor ministerial para implementar el plan de gobierno de PPK y apoyar en reducir los conflictos sociales. El aeropuerto de Chinchero ha significado una difícil prueba que lo ha expuesto a los cuestionamientos del Congreso y la Prensa.

Keiko Fujimori: Retomó el silencio forzado. Dedicada desde la sombras a mandar a su mayoritaria bancada, empieza a recorrer el país y hacer campaña para las elecciones de 2018.

Kenji Fujimori: Parlamentario ausente, dedicado a recorrer las regiones tentando una eventual candidatura presidencial 2021.

Verónika Mendoza: Recolectando firmas para inscribir su Movimiento Nuevo Perú y así tener mejores condiciones de poder al interior del Frente Amplio. Busca desmarcarse de la clase política afectada por el Caso Lava Jato y reivindicar la indignación ciudadana.

Marco Arana: Como vocero parlamentario ha ganado protagonismo mediático, pero se ve afectado en medio de las controversias internas del Frente Amplio. Busca posicionarse para ser candidato del FA en 2021.

Alejandro Toledo: Por el momento el principal afectado por el Caso Lava Jato. Termina una vez más por liquidar su carrera política. Ahora debe volver al Perú y afrontar a la justicia.

Enrique Cornejo: Afectado políticamente por el Caso Lava Jato, no declina su candidatura a la secretaría general del APRA. Ha conseguido conectar con las bases y levantar las banderas de la renovación. Además avanza con paciencia su candidatura a la alcaldía de Lima.

Alan García: A pesar de la contundente derrota electoral de 2016, busca mantener el control del partido. Cornejo, su antiguo ministro, se ha vuelto un obstáculo para sus planes y despliega todos sus recursos para impedir su victoria. Deberá responder por Lava Jato dentro de poco.

Luis Castañeda: Su aprobación ha disminuido al punto más bajo en sus 10 años como autoridad municipal y su desaprobación va en aumento. Los huaycos en Lima, han demostrado su incapacidad de gestión y ausencia de un plan para la Ciudad.

César Acuña: Sigue afrontando sus procesos judiciales, adoptando el perfil bajo. Concentra los esfuerzos de APP en las elecciones de 2018.

Alfredo Barnechea: Continúa su gira por el interior del país, abocado a asegurar un mayor control del partido e influir en las candidaturas de Acción Popular para las elecciones de 2018.

Julio Guzmán: Sigue en el proceso de recolección de firmas y capacitación de militantes de su partido Morado. Participa del debate coyuntural con cierta frecuencia.