domingo, 31 de mayo de 2015

El dilema de las Izquierdas en el 2016


Con el retorno de la democracia con la caída del régimen fujimorista, muchos partidos “tradicionales” recobraron protagonismo en las elecciones generales, regionales y municipales de la primera mitad de la primera década de este siglo; este fue el caso del APRA, AP y PPC que con diferentes estrategias cobraron relevancia política en estos diferentes espacios. Pero hubo una excepción: las izquierdas no tuvieron el relativo éxito o recuperación de los demás partidos al permanecer relegada del debate público y al no tener una opción electoral concreta de importancia.

A pesar de la fortaleza que demostró con Izquierda Unida, las izquierdas en el Perú no lograron recuperarse al mismo ritmo que el resto de partidos por factores tanto internos como externos. En el caso de los factores internos: la tensión ideológica entre sus diferentes corrientes, el caudillismo exhibido por sus más importantes representantes y sus problemas para representar a nuevos sectores sociales; sumados a los factores externos: la presión por la violencia del terrorismo de Sendero Luminoso, la persecución por parte del Estado gobernado por el Fujimorismo y la campaña de desprestigio de la política durante la década de 1990, hicieron que las izquierdas se vean reducidas a su mínima expresión.

Desde esta época se vieron 2 corrientes políticas: un sector relacionado a las organizaciones sociales decidió reafirmar un perfil más clasista, lo que los llevó a la marginalidad y otro más cercano a posiciones reformistas y socialdemócratas se unió a coaliciones muy amplias para enfrentar el autoritarismo fujimorista perdiendo así su perfil político. Son estas mismas corrientes las que van a buscar recuperar participación en las siguientes elecciones democráticas pero no lograrán constituir una candidatura propia; pero muchos de los cuadros políticos de la izquierda reformista van a llegar a cargos de poder tanto en el ejecutivo y legislativo durante el Gobierno de Alejandro Toledo. Por el lado de la izquierda más radical su participación va a estar centrada en las organizaciones sindicales y movimientos de protesta en confrontación con el gobierno nacional; además del caso del MNI que postuló a las elecciones regionales y municipales sin mayor éxito.

El dilema entre la subordinación y la marginalidad1 se va a ver presente nuevamente en las elecciones generales del 2006, dos grandes tendencias se van a perfilar en la fragmentada izquierda: de un lado, algunos sectores levantaron un perfil más moderado expresándose en el Partido de la Democracia Social (PDS)2, que finalmente postuló con el nombre de Concertación Descentralista (CD). De otro lado, los sectores que provenían de la tradición más radical intentaron procesos de unificación, pero finalmente dieron lugar a dos organizaciones: de un lado el MNI y, del otro, el Partido Socialista (PS), formado sobre la base de sectores antes vinculados al PUM. Los resultados electorales fueron desastrosos: CD obtuvo apenas el 0.62% de los votos en la elección presidencial, el PS el 0.49%, y el MNI el 0.27%, con sus candidatos Susana Villarán, Javier Diez Canseco y Alberto Moreno, respectivamente. En el congreso, el PS obtuvo el 1.24%, el MNI el 1.23%, y CD el 0.85%, y no lograron elegir ningún representante. Como consecuencia de estos resultados, todos estos grupos perdieron su registro electoral.

Con la participación de Ollanta Humala se abrirá un nuevo escenario: ciertas personalidades se van a sumar a su candidatura al ver que representaba a los sectores descontentos con el sistema económico, tanto en las elecciones del 2006 y 2011. Es durante este periodo que va a surgir como un nuevo esfuerzo electoral, el Partido Descentralista Fuerza Social (FS), que logrará ganar la alcaldía metropolitana y alcaldías en las regiones del país; agrupando a los sectores moderados de la izquierda. El PS, el Colectivo Ciudadanos por el Cambio (CxC) y el Partido Comunista Unidad (PCP) se sumarían a la propuesta del Partido Nacionalista de Ollanta Humala y constituirán Gana Perú para participar en las elecciones del 2011, elecciones que luego de un esfuerzo de convocatoria ganarían con un 51% de los votos y llevarían a estos sectores al poder. En el caso de Fuerza Social, luego de rechazada una alianza con Perú Posible, participaron en las elecciones con lista propia y perdieron la inscripción.

Ollanta Humala, una vez en el gobierno comenzó un viraje político conversador, apartando a las izquierdas que lo apoyaron del ejecutivo en menos de 3 meses. Comenzado el 2012 un grupo de parlamentarios liderado por Javier Diez Canseco3, se separaría en el parlamento, debido a sus medidas autoritarias y conservadoras. Para fines de ese año, empezaría un proceso de recomposición de fuerzas de izquierda, Fuerza Social, el PCP, el PS y CxC conformarían un primer esfuerzo con Fuerza Ciudadana para encarar el proceso de Revocatoria contra Susana Villarán, hecho político que se evitaría con el apoyo de sectores de centro. Pero es en Junio de 2013 que aparecerá una ilusión de unidad con la convocatoria del Frente Amplio de Izquierda, que agrupó a los partidos de Fuerza Ciudadana, sumados al PCP Patria Roja y el Movimiento Tierra y Libertad. Este proyecto político comenzaría al poco tiempo a demostrar conflictos agravados por las elecciones regionales, que dieron resultados negativos en donde se presentó electoralmente el frente y solo pudo mantener el Gobierno Regional de Cajamarca con MAS.

Finalizando el 2014 el dilema permanente de la izquierda terminará por disolver el proceso unitario, generando la retirada de 5 de los 6 partidos integrantes; generando un cisma por desacuerdos en las estrategias electorales y por el personalismo de la política actual. Con el 2015 el Frente Amplio impulsado por Tierra y Libertad, logrará la adhesión del novísimo movimiento SEMBRAR liderado por la parlamentaria Verónika Mendoza, y el movimiento estatista Pueblo Unido; el PS decidió abogar por la unidad total de la izquierda y el resto de partidos (FS, CXC, PCP, Patria Roja) formarán una nueva alianza con el partido Humanista de centro izquierda, tomando el nombre de Únete Perú, para convocar a sectores desde el centro hacia la izquierda. Además de la aparición del Bloque Nacional Popular, conformado por disidentes del nacionalismo, siguiendo el liderazgo del parlamentario Sergio Tejada con el objetivo de convocar a una amplia unidad.

Finalmente como vemos ambas corrientes se han expandido integrando cada uno de los frentes actuales, agudizando de esta forma las contradicciones en la fragmentada izquierda, afectada por el trauma de la unidad, que finalmente parece encarar las elecciones del 2016 con dos opciones electorales por un lado Únete Perú: con precandidatos como Yehude Simon, Gregorio Santos y Susel Paredes; y por otro lado Frente Amplio: con precandidatos como Marco Arana y Verónika Mendoza que corren el riesgo de no tener el protagonismo deseado y quedar reducidos a la irrelevancia política, muy dura en contextos de la actual antipolítica. 


1 La Izquierda en el Perú: Vagones sin Locomotora. Martín Tanaka (2009) Instituto de Estudios Peruanos.
2 Inspirado gruesamente en planteamientos de “tercera vía” o “camino alternativo”. Al respecto ver Bresser et.al. , 1993; Giddens, 1998; Gomes y Unger, 1998; Castañeda et.al., 1998.
3 Luego de la Crisis Política por el manejo gubernamental en el Conflicto Minero Conga y el viraje conversador del presidente Ollanta Humala.

sábado, 30 de mayo de 2015

Juan Carlos Monedero: Curso Urgente de Política para Gente Decente

Para el Curso de Sistemas Políticos y Formas de Gobierno                27 de Mayo de 2015

Profesora: Dra. María del Pilar Tello Leyva

El libro que quería ser una subversiva Caja de Herramientas:


Curso urgente de política para gente decente, de Juan Carlos Monedero, es una propuesta de diálogo para construir lo que ahora nos parece inimaginable. Una herramienta para lograr un verdadero cambio social. Una escritura clara y directa que devela, punto por punto, las claves para entender las políticas económicas y sociales, y participar activamente en ellas. Incluye tareas y acciones concretas para practicar política en el entorno más próximo. 

Juan Carlos Monedero es el referente intelectual para las plataformas de acción social, está en contacto directo con los jóvenes universitarios y participa en numerosos foros y asociaciones ciudadanas. Además, es una figura reputada, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, asesor político de izquierdas, ha desarrollado su labor en diversos países. En paralelo a su actividad académica, ha desarrollado una intensa labor profesional, observador internacional en elecciones en diversos países, y ha sido responsable del equipo español del Banco Central Europeo para el estudio y seguimiento de los efectos de la implantación del euro en España. 

Curso urgente de política para gente decente se enmarca en un momento en el que se ha generado inquietud social, hay preocupación por la pérdida de derechos, ganas de cambiar las cosas. Luego de décadas en donde se hizo parte de la realidad social el aceptar que para participar en política y llegar al desempeño del poder se debía dejar de lado el aspecto moral excluyendo del centro del debate público a las personas con menos recursos, a los excluidos por un sistema que privilegia el crecimiento, el individualismo y la ganancia personal, antes que el bienestar colectivo de la sociedad. No sólo en España, en Europa sino también en América se puede vivir este gran mal del neoliberalismo y el capitalismo salvaje; la supremacía del poder económico sobre el poder político, que es el verdadero encargado de ordenar la sociedad en su conjunto; debido a la subordinación de los políticos y líderes al poder de las transnacionales y medios de comunicación que limitan la información de la sociedad.

Pero dicha situación empieza a cambiar, dependiendo de los procesos de cada nación, de manera lenta o rápida la población se organiza en grupos de protesta por el respeto a los derechos, la pérdida de recursos de las mayorías (el pueblo), el cuidado del medio ambiente y la defensa frente a un Estado guardián de los intereses de pocos y opresor de las libertades de muchos otros. En algunos casos toda esa energía no encuentra una vía para focalizarse en cambios y acciones concretas.

En otros logra articularse en organizaciones que por medio de la política, en democracia permita llevar las demandas de estos sectores al centro de la toma de decisiones. Ejemplos están presentes en todo el mundo, en América Latina, desde el siglo pasado diversos grupos de izquierda entendieron que la mejor manera de poder influir en la política era aceptar las formas democráticas como es el caso del Frente Amplio en Uruguay, el PT en Brasil, la Concertación ahora Nueva Mayoría en Chile y el FMLN en el Salvador además del avance por poder participar del sistema como es el caso del Polo Democrático y la Alianza Verde en Colombia y el PRD en México.

De manera más actual casos como el MAS en Bolivia o Avanza País en Ecuador, con sus matices, logran conducir movimientos de cambio y sectores antes excluidos del poder, a pesar de la tentación autoritaria, para modificar el sistema político. Representando en el caso Boliviano a sectores cocaleros e indígenas en el nuevo mapa político de una democracia participativa y multicultural. Y en el caso de Ecuador a un amplio sector ciudadano que busca estabilidad y mejor calidad de vida luego de la constante crisis por la pérdida de legitimidad de anteriores gobernantes.

En Europa luego de las manifestaciones por la crisis económica mundial, emergió en España el movimiento de indignados, claro referente contra un sistema excluyente, que marcó la pauta de una renovación auténtica de la política. Teniendo un punto positivo el que luego de la fase de protestas se han logrado constituir organizaciones representativas de este amplio sector como es el caso de PODEMOS a la izquierda y Ciudadanos a la derecha; que rompen con el bipartidismo de más de 30 años de hegemonía del PSOE y el PP. Una muestra clara de este cambio son las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo pasado en las cuales a pesar de que el PP sigue siendo la mayor fuerza nacional en votos; ha perdido hegemonía en todas las ciudades en las que ganó el 2011, incluyendo a Madrid su principal bastión, obligando a pactar y cambiar para mantenerse en el gobierno. El PSOE se mantiene como segunda fuerza en el país, pero irrumpen en muchos espacios tanto PODEMOS como Ciudadanos demostrando la esperanza cambio político para España. Presagiando para las elecciones generales el fin del bipartidismo, y el inicio del protagonismo de más fuerzas que representen a una cambiante sociedad española.

Finalmente este libro es un instrumento de acción que ofrece tareas prácticas, maneras de encauzar toda esa inquietud y reacción social a diario, en el entorno más próximo. Organizarse para poder pasar de la perplejidad y la inquietud a construir lo que ahora nos parece inimaginable, a dedicar parte de nuestro esfuerzo a marcar los rumbos comunes, a imaginar cualquier cosa y hablarla con los demás para hacerla posible. Para no dejar el debate público en manos incapaces de anteponer el bienestar común a sus intereses particulares. Sin duda hace falta un curso de política urgente para lograr entre todos una vida decente.

sábado, 25 de abril de 2015

Comentario sobre el Libro Pobreza y Cambios Electorales en Lima


El libro Pobreza y cambios electorales en Lima, de Fernando Tuesta Soldevilla, publicado en 1989 por Desco, es un trabajo que busca analizar a los partidos políticos, los procesos electorales y la participación política de la sociedad, en este caso de las clases populares urbanas en el periodo de 1978 a 1986, periodo importante en la historia política del país por la gran cantidad de hechos y procesos políticos que acontecieron. La transición democrática, el fin de la dictadura militar, la asamblea constituyente de 1978, las elecciones municipales 1980,1983 y 1986 y las elecciones presidenciales de 1980 y 1985 marcaron el periodo de tiempo de dicho estudio.

¿Cuál ha sido el alcance de la participación electoral de los sectores populares de Lima, ciudad donde se concentra un tercio del electorado nacional? ¿Cuáles han sido sus preferencias políticas y la naturaleza de estas a lo de los continuos procesos electorales? ¿Este perfil es el mismo o ha cambiado en las últimas décadas? Son las preguntas que el autor se hace con respecto a su tema de investigación y que con el transcurrir del mismo va a ir especificando, y hallando elementos importantes que incidirán en el sistema político democrático pero a los que decide no hacer mención y no visibilizarlos.

El autor empieza especificando que su interés es la medición de la participación electoral de los sectores pobres de Lima, dejando el basto campo de la participación política de lado, para cada cierta parte caer en contradicciones conceptuales que siendo comprensivos se pueden entender como errores tipográficos; y no caer en la consideración de que sea un error conceptual. Para el estudio escoge a 12 distritos (Villa El Salvador, Carabayllo, El Agustino, San Juan de Lurigancho, Independencia, Villa María del Triunfo, Chorrillos, Comas, San Juan de Miraflores, Lurigancho, Ate y San Martín de Porres) que representaban el cambio en la configuración demográfica y social de la capital.

Luego de una larga introducción histórica, útil para conocer el desarrollo del sistema político peruano desde casi inicios del siglo XX, la configuración de las organizaciones políticas más antiguas como el APRA, AP, PPC y la Izquierda Unida (IU), el crecimiento de las organizaciones sindicales y sociales, además del desarrollo demográfico de la ciudad de Lima y su incremento en la división administrativa, llegará a analizar los resultados electorales y preferencias de los sectores de la población estudiados. Un hecho que confirman los datos previos recopilados es que a pesar del aumento de la población total en Lima, la población electoral sufrió un lento incremento en las décadas previas producto de la ampliación del sufragio a más sectores como las mujeres y analfabetos, y el proceso de migración que diversificó la composición social de la ciudad y de la mayoría de distritos estudiados. El autor al analizar los resultados electorales va a plantear sus comentarios y posteriores conclusiones según la línea de discurso imperante en la época, dividiendo a la sociedad limeña en clases sociales rígidas y cayendo sin duda en generalizaciones que no aportan al trabajo de investigación. Si bien es importante tener en cuenta las diferentes configuraciones sociales de los sectores estudiados no se puede caer en el error de analizarlos como un todo uniforme, porque sin duda se cometen omisiones.

En el caso del análisis de los partidos en el periodo de estudio, sin duda el sistema de partidos era en teoría menos fragmentado que en la actualidad, con 4 grupos políticos definidos: APRA, Acción Popular, Partido Popular Cristiano e Izquierda Unida, que merece mención aparte en líneas posteriores; concentraban mayoritariamente las preferencias electorales en Lima y en el Perú en general generando la ilusión de un sistema estable de partidos, que a duras penas duró cerca de 10 años de desempeño, y se verá su distribución en cuanto a apoyos electorales en los distritos estudiados.

En el caso de Acción Popular y el APRA lograron ingresar a disputarse el apoyo electoral en los distritos estudiados; debido a su maquinaria electoral, su distintiva cercanía con los ciudadanos por ser partidos de masas en sus orígenes, a su relación clientelar cuando accedían al poder. Demostrando la extrema dependencia al desenvolvimiento de su líder, Fernando Belaunde en el Caso de Acción Popular y Alan García en el caso del APRA. Disputándole a la IU el apoyo de los sectores pobres, en las elecciones generales y municipales dependiendo la circunstancia de la elección en el caso de Acción Popular a inicios de la década de 1980 y en el caso del APRA luego de la victoria de García en las elecciones de 1985.

El PPC va a demostrar menor apoyo en los distritos estudiados, ya que tenía mayor presencia y apoyo en los distritos con población de mayores ingresos, pero demostrando un nivel más estable de apoyo durante los procesos electorales estudiados, consolidándose en un tercer lugar y alejándose de la responsabilidad de ser gobierno en muchos casos. Si bien es cierto que es un partido con mayor presencia en Lima, con el paso de los años no ha logrado consolidar un bastión político efectivo que genere un dominio electoral fiel.

El caso de Izquierda Unida, es interesante luego de que las diferentes fuerzas de izquierda fueron dispersas en la elecciones de 1978 y 1980, algo que el autor pasa por alto y que no se soluciona simplemente sumando los porcentajes electorales en un supuesto ficticio de unidad, afrontan las elecciones municipales de 1980 bajo una sola coalición quedando en un expectante segundo lugar en Lima Metropolitana y ganando varias alcaldías, lo que permitió agregar experiencia de gobierno para luego tener el triunfo en 1983 y quedar en un segundo lugar frente al APRA que pasaba por su mejor momento electoral. Además de tener amplio control en organizaciones sindicales y sociales, IU aparentaba una fortaleza organizativa y electoral creciente, que disimulaba sus constantes divisiones, y que dejan en claro que nunca ha existido una singularidad política sino una gran variedad de organizaciones mostrando que el término correcto es el de las izquierdas para estudiar mejor a este sector político.

Finalmente en balance este trabajo aporta el conocer los cambios en las preferencias electorales de los sectores estudiados, que si bien dan un gran avance a las izquierdas en el nivel de representación, también demuestra que este espacio es claramente disputado primero por Acción Popular y luego por el APRA algo que el autor no reconoce, demostrando la volatilidad de las preferencias de este sector y la falta de una identidad ideológica constituida; sin contar otros temas relacionados como la opinión pública, el desempeño de los actores o la falta de institucionalidad de los partidos, que sin duda complementan este complejo tema pero que no son tratados y que llevan al autor a caer en falacias al momento de llegar a sus conclusiones y dejan claro los límites de esta investigación.

sábado, 28 de febrero de 2015

El Lustro de José Mujica


Este domingo 1 de Marzo acaba luego de 5 años el mandato de José Mujica en la Presidencia del Uruguay, en medio de una aprobación de 65% a su gestión según la última encuesta realizada por la empresa Equipos Mori y un buen desempeño de gobierno que generó el escenario para dar paso a un nuevo gobierno del Frente Amplio esta vez encabezado por Tabaré Vásquez.

Este proceso de recambio político democrático se produce teniendo al país como centro de atención mundial por la aprobación de cambios legislativos en temas polémicos como la aprobación del aborto, el matrimonio igualitario y la despenalización de la venta de Marihuana, y esto sumado al estilo de gobierno único de José Mujica, que a través de un socialismo democrático impulsa el respeto de las libertades civiles y apuesta por la reducción de la desigualdad social, bajo un liderazgo carismático, basado en la sencillez y la humildad que se ha traducido en un impulso de esperanza en una política distinta en toda América Latina.

José Mujica, un político que tuvo un pasado guerrillero, con una trayectoria importante como diputado, senador y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. Fue el líder del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda Frente Amplio. Postuló a la presidencia en las elecciones generales de 2009, luego de ser proclamado candidato con un 52.02% de los votos en las elecciones internas del Frente Amplio.

Acompañado de Danilo Astori como su candidato a vicepresidente, Mujica afrontó la campaña con un ligero cambio de imagen, dejando su atuendo informal, para empezar a usar trajes pero sin corbata algo que sería su sello personal en su posterior ejercicio de gobierno. Con un programa de mayor impulso a la educación y a reducir las desigualdades sociales logró el 25 de octubre de 2009, obtener cerca de la mitad de los votos válidos en primera vuelta, y esto lo llevó a disputar el ballotage contra el candidato del Partido Blanco Luis Alberto Lacalle, ganando finalmente la presidencia con un 52% de los votos válidos, que le permitieron suceder a Vásquez y convertirse en el segundo presidente de Izquierda en el Uruguay.

Luego de ganar la elección Mujica definió líneas programáticas que su gestión de gobierno impulsaría como políticas de Estado tanto en Educación, seguridad, medio Ambiente y energía que serían el legado para las próximas generaciones de uruguayos, convocando a la oposición política para poder garantizar su continuidad. 

Para la conformación del gabinete ministerial, Mujica respetó los resultados obtenidos en las elecciones de octubre. De esta manera el Movimiento de Participación Popular obtuvo cuatro ministerios, el Frente Liber Seregni tres, el Partido Socialista dos, la CAP-L, la Vertiente Artiguista y el Partido Comunista uno cada uno. En su discurso de toma de mando, realizado el 1 de marzo de 2010, Mujica reafirmó la necesidad de que el país contara con políticas de estado. También planteó como un objetivo primordial de su administración la eliminación de la indigencia y la reducción de la pobreza en un 50 %. En un acto ejemplar Mujica y su esposa decidieron mantener su modo de vida con gran austeridad, en una chacra en la zona de Rincón del Cerro, donde se dedican al cultivo de flores como actividad económica, agregándole las medidas de seguridad necesarias. 

En términos generales se mantiene la política económica del anterior periodo, además de políticas gubernamentales adicionales como la promoción a la inversión nacional y extranjera.
En materia social impulsó el Plan de Integración Socio-Habitacional «Juntos» que fue lanzado por el gobierno el 15 de junio de 2010, como una continuación del Plan de Emergencia de su antecesor Tabaré Vázquez; que es sustentado por colaboraciones solidarias de empresas privadas, con el 87 % del salario mensual de Mujica y con la venta de alguna de las propiedades del Estado que han caído en desuso. El objetivo del plan es brindarle a familias carenciadas un hogar donde vivir. Fue definido por el propio presidente, no como un plan de vivienda, sino como un plan de ética y como una visión a futuro. La primera casa fue construida en el asentamiento informal Primero de Mayo, con la participación no sólo de los especialistas, sino además con los propios interesados, con sus vecinos y con voluntarios.

En Materia de Drogas, en un movimiento sin precedentes, en junio de 2012 el gobierno de Mujica propuso legalizar y regular la venta de marihuana. El tema es ampliamente discutido y resulta sumamente complejo. Esta medida mereció elogios de la selecta publicación británica Monocle y por la revista estadounidense Time. 

Un punto en donde Mujica no ha logrado cumplir las expectativas es el aspecto Educativo en donde a pesar del impulso gubernamental, los logros han sido escasos y se mantenido una situación de deterioro de la educación pública que el nuevo gobierno frenteamplista deberá corregir.

En materia de defensa de los derechos humanos, el 22 de marzo de 2012, en una ceremonia en el Palacio Legislativo, Mujica leyó un discurso en el cual se reconoció públicamente la responsabilidad del Estado uruguayo en las violaciones a los derechos humanos durante los años de la dictadura.
Y en materia internacional apostó por el desarrollo de mejores relaciones con el principal país vecino, la Argentina, a pesar de algunos incidentes álgidos; como el conflicto por el funcionamiento de las plantas de Celulosa y el manejo del río Uruguay, siempre con un tono conciliador que permitió lograr acuerdos energéticos, en la línea del esfuerzo de apoyar la integración sudamericana. Mujica ha realizado viajes a diferentes naciones logrando un destacable protagonismo para su país, en los diferentes organismos como UNASUR, OEA, ONU y CELAC, además de mediar en la conflictiva situación venezolana y colombiana.

Finalmente en balance la gestión de gobierno de José Mujica ha mantenido los avances económicos y sociales a través de un gobierno de izquierda democrática que ha promovido las libertades civiles y políticas fortaleciendo la institucionalidad política uruguaya. Generando adhesiones por el estilo personal sencillo y cercano de su presidente que ha logrado una imagen centrada y reflexiva, logrando borrar su pasado beligerante para pasar a influir con una filosofía política que reivindica una sociedad plena y justa, convirtiéndose en una voz crítica a un sistema altamente individualista. Rol que seguirá cumpliendo a través de su escaño en el Senado Uruguayo durante los próximos años. Hasta pronto Pepe. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Frente Republicano 2016


Van transcurriendo los primeros días de enero y los principales candidatos van definiendo con cada vez más fuerza sus lineamientos y ejes centrales de campaña; construyendo sus respectivas organizaciones y participando activamente del debate político para buscar posicionarse como opciones para las elecciones generales de 2016. Copando el espacio de la derecha política y con una izquierda fragmentada causa expectativa entre muchos analistas políticos y en la población en general el surgimiento de un candidato que logre representar el centro político a falta de un candidato natural que promueva cambios moderados y armonice equilibradamente la relación entre la inversión pública y privada.

Es innegable que una opción política de centro democrático tendrá mayores opciones electorales logrando una adecuada política de alianzas debido a la fragmentación de nuestra sociedad en la búsqueda de representar a la mayor cantidad de sectores sociales en todo el Perú a través de un Frente Republicano. Sumado a esto el debilitamiento de los partidos políticos lleva a que ninguno por sí mismo pueda aspirar a ganar la elección presidencial salvo al contar con un caudillo ya conocido por los electores; es el caso del APRA con Alan García, de Fuerza Popular con Keiko Fujimori o del novísimo Perú Más con Pedro Pablo Kuczynski; esto dejará a muchas agrupaciones políticas que tienen presencia parlamentaria o municipal sin un candidato viable y las lleve a ser más proclives a buscar formar una alianza que garantice una mayor presencia política para el próximo periodo presidencial.

Debido al avance de opciones que representan a los sectores más dañinos de la política como el Fujimorismo y el Apra de García que han gobernado cada uno por 10 años lo cual suma 20 años de los últimos 30 años de nuestra vida política, se hace vital que el ciclo de centros inactivos llegue a su fin y de paso a una opción de centro activo e innovador que se presente como una opción interesante  de cara a las elecciones del 2016, siendo un centro reformista, audaz y de amplia convocatoria social que proponga una agenda de propuestas que le cambien la dinámica al Perú en un contexto de alta desconfianza y deslegitimación frente a una clase política que ha gobernado para controlar conflictos y problemas de nuestra sociedad y que dejó de lado el hecho de proyectar una visión del Perú que aspiramos construir en las próximas décadas y que recibirán las futuras generaciones ante un cambiante panorama internacional.

Pero el más grande desafío de ese Frente Republicano Centrista es construir una identidad que represente a los distintos sectores de la sociedad que sintonicen con una propuesta reformista, honesta, eficaz y democrática, donde el plan de gobierno jugará un papel principal en armonía con el discurso y la actitud que permita plasmar y resumir las propuestas y proyectos que necesita el país para seguir mejorando en sectores vitales como la Educación, en todos sus niveles; la Salud siempre vital para el desarrollo humano; la seguridad ciudadana para la convivencia en la sociedad, la economía para continuar teniendo un manejo responsable tanto en el nivel macroeconómico como en el nivel microeconómico que tiene mayor cercanía al ciudadano promedio; el fomento de la industria ecológicamente responsable y el desarrollo de energías renovables; la infraestructura para asegurar la modernidad y la conectividad productiva del país y la reforma del Estado para garantizar el crecimiento económico de los últimos años de modo que en los próximos años alcancemos el desarrollo deseado del país en su conjunto.

Sin embargo, la credibilidad de este frente centrista dependerá sin dudarlo de quién sea el candidato que lidere esta alternativa democrática de futuro frente a las opciones del pasado; este candidato debe ser una persona prestigiosa, confiable y realizada, que tenga conocimiento de nuestra realidad y cultura política, con capacidad de convocar a todos los sectores políticos de la sociedad a este frente renovador en la búsqueda de recuperar el nivel de la política con una agenda de reformas audaces que solucionen los problemas actuales del país por todos conocidos, construyendo la ruta del progreso y del desarrollo con visión de futuro.

Finalmente queda por estar atentos a los sectores que han corrompido la política peruana que cada vez están más activos: García debido al descrédito de su figura y partido está obligado a moverse rápidamente al centro para tener opción de ganar a sus principales adversarios teniendo que lidiar con posibles conflictos partidarios que afecten a sus planes por conseguir el poder para reinar; Pedro Pablo Kuczynski busca formar alianzas que lo posicionen en las distintas regiones del país reclutando caras nuevas para reforzar su segunda postulación presidencial y Keiko Fujimori trata de administrar su apoyo electoral de 30%, encerrándose en su plataforma política y confrontando con el Gobierno dependiendo de la coyuntura. A diferencia de otros grupos como las izquierdas, el PPC y Acción Popular que se comunican con su militancia para mantenerse a flote pero sin un rumbo claro, dejando la competencia a favor de estos candidatos ya establecidos, es que resulta indispensable que se concrete este Frente Republicano 2016 para retomar la iniciativa electoral ante los siniestros sectores que amenazan el futuro de nuestro Perú.


sábado, 17 de enero de 2015

Elecciones Presidenciales Perú 2016: El Outsider Esperado

Artículo publicado en la Página Web: http://libertadydesarrollo.org/elecciones-presidenciales-peru-2016-el-outsider-esperado/


Faltan pocas horas para comenzar el 2015, donde se irán decidiendo y confirmando las candidaturas presidenciales que participarán en las elecciones de abril de 2016 lo que dará el punto de inicio habitual de la campaña preelectoral donde según la última encuesta de Ipsos-Perú: Keiko Fujimori con 33%, Pedro Pablo Kuczynski con 14%, Alan García con 12% y Alejandro Toledo con 6%, que conforman el elenco estable de la política nacional, son actualmente las opciones con mayor respaldo para ganar la elección presidencial y conducir al país hacia el bicentenario de nuestra independencia. Pero en esta ocasión el panorama político no es nada alentador, todos los candidatos tienen en promedio un nivel de antivoto superior al 40%, están relacionados a escándalos de corrupción o abuso de poder y no generan expectativas en diferentes sectores del electorado, principalmente entre los jóvenes; lo que hace prever que esta elección no está asegurada entre los llamados insider, sino que nuevamente se va perfilando el espacio para un “outsider” que entusiasme a los electores rumbo al 2016.

Este espacio está demostrado por diferentes indicadores presentes en nuestra sociedad como: Según el perfil del Elector Peruano (elaborado en el 2010), el 67% de peruanos tiene poco o ningún interés en la política, el 73% de peruanos asegura tener poca o ninguna información de los candidatos, y el 43% elige a su candidato entre una semana y un día antes de emitir su voto, lo que ha permitido la aparición de los candidatos “outsider” o candidatos sorpresas que pertenecen al sistema. La debilidad de los partidos políticos desde la elección de 1989 ha dificultado la renovación de generacional de cuadros políticos profesionales, reducido la discusión ideológica-programática y anulado la representación entre sociedad civil-Estado. Amplios sectores de la sociedad, más allá del nivel socioeconómico, nivel de educación, del género o la edad demuestran constantemente que no confían en los líderes políticos actuales y no se sienten representados por estos en particular ni por los partidos en general. Todos estos factores demuestran que nuestra sociedad civil no acepta a los candidatos virtualmente confirmados y está a la espera de ver una nueva alternativa que esté presente en la campaña electoral del 2016.

Desde 1989, con la victoria de Ricardo Belmont en la alcaldía metropolitana de Lima, pasando por la victoria de Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, se hace evidente la elección por un outsider o candidato que le proponga al electorado que resolverá sus principales problemas y le generará con esto un mejor futuro; si bien es cierto que este fenómeno tiene un gran aspecto negativo para el sistema democrático debido a la inexperiencia de estos candidatos y la tentación autoritaria en algunos casos, estos aspectos pueden ser fácilmente superados aprendiendo del pasado para generar una opción honesta y seria que paradójicamente recupere la credibilidad en la política. Es claro que para esta opción el espacio natural es el centro político-democrático que hoy no es correctamente representado, que enfrente a la sobrepoblación de candidatos de la derecha ligados a la corrupción y al abuso autoritario y a los escasos candidatos de la izquierda populista y radical.

Un actor clave que estará presente nuevamente en la campaña presidencial, es Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura, gran orador defensor de la democracia liberal y aval democrático en las últimas elecciones presidenciales para nuestro país. Luego de hacer público su anuncio de participar activamente en la contienda electoral, si bien es cierto no como candidato sino tan solo como un ciudadano más, para evitar que el Fujimorismo alcance el poder del Estado Nacional, por ser una organización marcada por la corrupción y defensora del autoritarismo, además es ampliamente conocido su rechazo a exgobernantes sin escrúpulos y acusados de diferentes delitos y funcionarios que representan el mercantilismo hecho política, Vargas Llosa luego de haber alcanzado los más altos reconocimientos y honores en su carrera literaria,  su condición de ciudadano lo obliga con su patria ante el escenario que se le avecinaría si Keiko Fujimori o Alan García vuelven al gobierno para abusar del poder; y como todo ciudadano con deber republicano está dispuesto a dejar su tranquila y cómoda vida profesional para hacer nuevamente política activa, en base a ideas, propuestas y planes que sin duda alguna elevarían el debate nacional. Ya que tendrá enfrente a un gigante de la política peruana como es el caso de Alan García lo cual nos traerá a la memoria a todos los peruanos esa gran batalla que ambos libraron tanto en los medios de comunicación como en las plazas y calles de todo el Perú con motivo del intento de García de estatizar la banca.

Así como él es claro que otros peruanos exitosos y reconocidos deberían estar presentes en la campaña electoral y la política nacional, lo que es el rumbo correcto para fortalecer el sistema político, tan denostado en las últimas décadas. Para comprobarlo me permito citar dos ejemplos: el primero, el de un prestigioso empresario y político, que ha ejercido con pulcritud su vida profesional y empresarial; con un gran interés por la realidad nacional y las perspectivas del desarrollo económico para generar oportunidades para todos los peruanos desde hace más de 40 años; mediante la elaboración de políticas y proyectos tanto públicos como privados para que permitan conectar nuestro país con todo el continente y con el mundo entero en el nuevo panorama de la globalización; con amplia experiencia en el plano de la organización y coordinación de instituciones y equipos de trabajo desde muy joven, lo que le ha permitido ser reconocido y respetado por todos los tecnócratas que han trabajado en los más altos cargos de decisión del sector privado así como del sector público sumando aportes importantes rumbo al 2016; pero que no significa que ha estado alejado de la política, por eso cuando un grupo numeroso de estudiantes universitarios y de jóvenes profesionales de diversas regiones del Perú fueron a buscarlo para pedirle que regrese a la política no lo dudó ni un solo minuto, recordando su impecable paso por esta actividad en la campaña electoral de 1990, donde jugó un papel trascendental en el restablecimiento de relaciones del Perú con los organismos financieros internacionales permitiendo la recuperación económica y financiera del país luego del desastre del primer Gobierno de Alan García.

El segundo ejemplo también es el caso de un exitoso emprendedor y político, que ha llevado a lo más alto el nombre del Perú a nivel internacional generando el orgullo de todos los peruanos por ver revalorizados sus diversos recursos productivos; de tradición popular, que ha creado y gerenciado una red de negocios de atención al público en más de 15 países, además decidió que su éxito no debía ser individual sino colectivo y compartido promoviendo el desarrollo de otros empresarios en todo el Perú especialmente de los pequeños y medianos productores que fueron olvidados durante décadas por la indiferencia de las autoridades y los mismos empresarios; creador de escuelas que garanticen el desarrollo profesional del talento de jóvenes peruanos, principal impulsor y creador de la feria gastronómica más importante de Lima y América Latina y conocido líder de opinión que también viene siendo animado en los últimos años a postular, pero siempre ha ido “descartando” esta posibilidad esperando que surja una opción organizada dándose la oportunidad de plantear la agenda de cómo debe ser y los retos a enfrentar de un virtual outsider.

Finalmente ante la pregunta: ¿Cómo debe ser el outsider que postule a la presidencia en el 2016?

Este nuevo outsider puede y deber ser una opción honesta, decente y democrática, ubicada en el centro del espectro político, con capacidad de convocar al resto de sectores políticos de la sociedad, que busque recuperar la credibilidad en la política, como actividad de decisión pública, con un gran equipo profesional organizado que le permita no caer en la improvisación, con una agenda de reformas audaces que solucionen los problemas actuales del país: como la inseguridad, la corrupción y la informalidad, y planteen una visión de futuro que conecte con sectores de la sociedad como los jóvenes, siempre postergados, ansiosos de cambios y a la espera de un candidato que les proponga un proyecto de país claro, coherente y esperanzador que demuestre que la construcción de la ruta del progreso y del desarrollo es posible y no un sueño lejano para el Perú, hasta alcanzar a ser una sociedad libre, moderna y próspera.


martes, 23 de diciembre de 2014

Consecuencias del Ciclo Electoral Latinoamericano


El año 2014 ha sido un año de elecciones en diversos países de la región, tanto elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales, que generan efectos en la política interna y externa de estas naciones tanto en el corto, mediano y largo plazo. Siendo un rasgo en común de todos estos procesos electorales el resultado tanto positivo como negativo que tuvieron los oficialismos frente a las diferentes organizaciones de oposición, jugando un papel central los líderes o caudillos políticos en la lucha por acceder o mantener el poder.

Costa Rica y El Salvador comenzaron este ciclo electoral con elecciones presidenciales en ambos casos, en el caso de Costa Rica estas elecciones marcaron el ascenso del politólogo Guillermo Solís a través del Partido Acción Ciudadana cuyo triunfo significó el final del bipartidismo representado por el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana que gobernaron en los últimos años en el país con uno de los niveles más altos de democracia de la región, este resultado se debió a la expectativa de un cambio moderado frente al descrédito de los partidos más antiguos. Caso distinto el sucedido en El Salvador donde el FMLN logró mantenerse en el poder bajo el liderazgo de Salvador Sánchez Cerén, exguerrillero que logró ser el candidato más votado en primera vuelta con un 48% pero que lo llevó a participar en el balotage con Norman Quijano del movimiento ARENA, en la que finalmente se impuso alcanzando el 50% frente al 49% de su competidor marcando el segundo gobierno de izquierda en esta nación.

Colombia fue una de las naciones que vivió intensos meses electorales en medio de la posible continuidad de los diálogos de paz con las FARC, comenzando con las elecciones parlamentarias del 9 de Marzo, que significaron el debut del Centro Democrático organización fundada y liderada por el expresidente Álvaro Uribe que obtuvo una importante votación en el Senado pero fue superada por la alianza de partidos que respaldan al presidente Juan Manuel Santos. Este enfrentamiento cobraría un alto nivel de polarización que complicaría las opciones del presidente Santos de reelegirse en las elecciones del 25 de Mayo, debido al ascenso del candidato Uribista Óscar Iván Zuloaga que ganaría la primera vuelta con 29% de los votos frente al 25% de los votos obtenidos por el candidato-presidente, este escenario opacó completamente al resto de candidatos tanto de la derecha (Martha Lucía Ramírez, candidata del Partido Conservador) como de la izquierda (Clara López, candidata del Polo Democrático Alternativo y Enrique Peñalosa, candidato de la Alianza Verde). Esto llevó a una cada vez más intensa campaña rumbo a la segunda vuelta electoral realizada el 15 de Junio, que con el respaldo de la izquierda y una estable negociación de paz con las FARC el Presidente Santos finalmente lograría con un 50% de los votos imponerse a Óscar Iván Zuloaga que obtuvo 45% de los votos, y de esta manera derrotar políticamente al expresidente Álvaro Uribe.

Panamá representó el claro ejemplo de cambio de gobierno pero no de orientación ideológica. El oficialista Cambio Democrático tuvo como candidato a José Domingo Arias, que proponía continuar con los logros del presidente Ricardo Martinelli frente a los candidatos Juan Carlos Varela del Partido Panameñista y Juan Carlos Navarro del Partido Revolucionario Democrático, pero no logró un éxito electoral en las elecciones del 4 de Mayo en las que ganó Juan Carlos Varela con un 39% de los votos frente al oficialista José Domingo Arias que logró un 31% de los votos y Juan Carlos Navarro que obtuvo un 28% de los votos. Marcando el cambio de gobierno entre los partidos clásicos de derecha del país.

Brasil tuvo una campaña estable donde según todos los pronósticos Dilma Rousseff lograría la reelección sin mayor esfuerzo pero diferentes hechos inesperados pusieron por un momento en riesgo este escenario; las protestas reclamando por los deficientes servicios públicos y por la alta inversión en infraestructura para los megaeventos deportivos de los que el país sería anfitrión, las protestas de jóvenes frente al mundial de fútbol y la muerte del candidato presidencial Eduardo Campos, marcarían un agitada campaña electoral desde agosto ante la ausencia del candidato Campos líder del Partido Socialista Brasileño, Marina Silva, ecologista y exministra del PT, compañera de fórmula del PSB asumió la candidatura partidaria y representó a un amplio sector desencantado de la política tradicional que se manifestó en los meses anteriores, logrando ascender en las encuestas y sobrepasando en intención de voto faltando pocas semanas a la Presidenta Rousseff y Aécio Neves candidato del PSDB. Esto provocó que ambas campañas dirigieran sus ataques a la aspirante ambientalista demostrando sus contradicciones programáticas y apelando a su inexperiencia en el gobierno, consiguiendo reducir sus aspiraciones electorales; es así que llegaron las elecciones del 5 de Octubre, la presidenta Dilma Rousseff recuperó el liderazgo de la contienda con un 41% de los votos, seguida por Aécio Neves con un 33% de los votos y relegando a Marina Silva al tercer lugar con un 21% de los votos confirmando que era necesaria una segunda vuelta electoral. La campaña rumbo a la segunda vuelta sería corta pero intensa, marcada por las acusaciones de corrupción al gobierno por el caso Petrobras y a toda la clase política, con el paso de los días el fuego cruzado aumentó pero el PT logró conectar con su base social-electoral, gracias al apoyo extra del expresidente Lula Da Silva, frente a una campaña más tecnocrática del PSDB logrando que el 26 de Octubre la presidenta Dilma Rousseff alcanzara un 51% de los votos frente al 48% de los votos obtenido por Aécio Neves, consiguiendo así su reelección y logrando que el PT gobierne Brasil por 16 años.

Bolivia entró a un nuevo proceso electoral con un aspecto decidido desde el inicio una nueva reelección del Presidente Evo Morales, que logró mediante una resolución del Tribunal Supremo de Justicia postular para aspirar a un tercer mandato consecutivo, ante una oposición dividida en 4 candidaturas, el presidente Morales tenía el campo político libre para aspirar a seguir manteniéndose en el poder sin mayor sobresalto, con un crecimiento superior al 6% del PBI, gran inversión social e infraestructura y los precios internacionales de los metales en alza. Su manejo gubernamental fue recompensado en las elecciones del 5 de Octubre al alcanzar un 61% de los votos frente a Samuel Doria su más cercano competidor que alcanzó un 24% de los votos. Es así como el MAS logrará gobernar hasta el 2020 completando un gobierno de 14 años.

Uruguay cerró el ciclo electoral demostrando su habitual institucionalidad política, iniciando con unas elecciones primarias el 1 de Junio en la que todos los partidos políticos en competencia escogieron a sus candidatos en elecciones abiertas y participativas; el Frente Amplio, actualmente en el gobierno escogió al expresidente Tabaré Vásquez como candidato, el Partido Nacional escogió al diputado Luis Lacalle Pou como candidato y el Partido Colorado, escogió al senador Pedro Bordaberry como su candidato en las elecciones generales del 26 de Octubre. Con una campaña centrada en temas como la seguridad y la educación, la estrategia del Frente Amplio fue garantizar la continuidad de los avances del gobierno de José Mujica y prometer la mejora en las áreas deficientes; frente a la estrategia de ambos partidos de oposición de cuestionar el poco crecimiento del país, el retroceso en el sector educación en los últimos años y el aumento de la inseguridad ciudadana, culpando al gobierno de izquierda por el estancamiento en el desarrollo del país. Los resultados de las elecciones del 26 de Octubre confirmaron las altas posibilidades para alcanzar la presidencia de Tabaré Vásquez que obtuvo un 47% de los votos frente a Luis Lacalle Pou que obtuvo un 30% de los votos y a Pedro Bordaberry que alcanzó un 12% de los votos, dejando en claro el fuerte respaldo del FA y la popularidad de sus 2 líderes principales Mujica y Vásquez. Tabaré Vásquez comenzó con firmeza la campaña para la segunda ronda electoral sumando apoyos de algunos sectores de la oposición sobre todo del PN y motivando a su base social a sufragar en los comicios, Luis Lacalle que parecía amenazar las posibilidades de victoria del oficialismo, comenzó una campaña muy desordenada de cuestionamiento pero carente de una construcción de propuestas sumando a esto que perdió el respaldo de sectores de su organización política y solo logrando obtener el respaldo del PC. Estos factores trajeron como resultados en la segunda vuelta electoral del 30 de Noviembre que Tabaré Vásquez se impusiera con un contundente 56% de los votos frente a Luis Lacalle que obtuvo un 43% de los votos; logrando así un tercer periodo de gobierno para el Frente Amplio y manteniendo a la izquierda en el poder por 15 años.

Estos resultados en todas estas naciones nos dejan las siguientes conclusiones: cada vez es más difícil para los oficialismos mantener el poder y ganar elecciones consecutivas, salvo la excepción en Bolivia, debido al desgaste natural del ejercicio del poder y a los distintos problemas sociales, económicos y políticos que viven nuestros países. Sin embargo existen sectores de la sociedad que están a favor de mantener una continuidad política en los gobiernos ya sea a través del mismo líder o por un sucesor de recambio. La oposición no ha logrado representar las expectativas de cambio de sectores de la sociedad que le permita ganar el control del gobierno salvo casos como Costa Rica y Panamá. 
Finalmente se mantiene el giro a la izquierda en la región, en todas sus variantes, de 7 elecciones presidenciales en 5 ganaron organizaciones progresistas o de izquierda salvo los casos de Colombia y Panamá; la reelección de mandatarios por un periodo o más mantiene su fuerza de 7 elecciones 5 fueron ganadas por el presidente o expresidente inmediatamente anterior lo que en general genera que en América Latina actualmente tengamos como gobernantes a presidentes con más de un periodo en el gobierno ya sea de manera ininterrumpida como es el caso de Bolivia, Brasil, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Argentina y Colombia; o alternada como es el caso de Chile y Uruguay; lo que genera estabilidad pero en países con baja institucionalidad conduce al autoritarismo producto del caudillismo y de la falta de renovación política males muy presentes en nuestra sociedad.