domingo, 16 de junio de 2013

¿FINAL POLÍTICO?

Desde inicios de año, un tema se ha logrado posicionar en la agenda política y mediática nacional, el escándalo inmobiliario relacionado al expresidente Alejandro Toledo por la compra hecha por su suegra Eva Fernenbug de una casa de US$ 3.750.000, al poco tiempo Alejandro Toledo sacó un comunicado para responder sobre este hecho y fue publicado por su partido Perú Posible donde dió una primera explicación sobre los hechos relacionados a esta compra; donde daba a conocer la razón de los ingresos de su suegra debido a una doble viudez y una pensión grandiosa como víctima del Holocausto y que mediante estos compró esta propiedad en la Urbanización Las Casuarinas.

Pero al poco tiempo apareció la noticia de la compra del segundo inmueble (negado antes) insistió en lo mismo pero añadió un préstamo de Scotiabank en Costa Rica a una señora de 86 años para comprar una casa y una oficina en Lima. El disparate comenzó a desmoronarse por ser improbable. Pero aún existía un margen para la especulación y creer en esta difícil versión pero nuevas investigaciones como las de Panorama en Costa Rica y de Velaverde en Bruselas revelaron que la señora no sólo no tenía dichos ingresos, sino que había constituido una sociedad a todas luces de fachada para el trasvase de capitales que no eran de ella.

Pero surgió la posibilidad para el expresidente Toledo de venir a Lima y poder llegar a dar-por fin-una explicación al dar una entrevista a Augusto Álvarez Rodrich y luego asistir a la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, donde respondió las preguntas de los congresistas sobre este tema, donde contó una nueva versión sobre este enredado tema, donde no faltaron las frases para tratar de responder ante tan grave acusación como “no soy abogado”, “¿usted conoce los negocios de su suegra?” o “no se lo permito”, para luego mostrar diferentes papeles que sirvan como pruebas de su inocencia ante tan escandaloso suceso, al final se retiró rodeado de la portátil que lo esperaba en la puerta del Congreso, para aperecer como triunfante pero no lo salvaron de las constantes contradicciones de su propia presentación.

Pero dos hechos han incrementado la sospecha y dañado más su imagen en este caso: el testimonio del corredor de inmuebles Paul Allemant, que no sólo indica que fue estafado al no recibir el pago por sus servicios sino también que dió a conocer que los verdaderos interesados en la compra eran los esposos Alejandro Toledo y Eliane Karp que fueron los que vieron y solicitaron conocer las diferentes casas para luego adquirir una finalmente; y el testimonio del abogado al que recurrió en Costa Rica, Melvin Rudelman, quien esta semana aceptó que fue el mismo Alejandro Toledo el que había solicitado la constitución de la empresa de fachada Ecoteva, llegando a proponer su nombre. El hecho había sido negado con énfasis. Pasadas las horas y los días, nadie ha desmentido ni al corredor ni al abogado. El silencio aquí habla por sí mismo.

A pesar de que el ex presidente Toledo ya no tiene el beneficio del antejuicio y debe ser investigado y procesado como cualquier ciudadano, es evidente que el trabajo de la Comisión de Fiscalización tendrá un impacto político y liquidará tanto sus aspiraciones presidenciales como el futuro de Perú Posible. Sin embargo, por más doloroso que esto sea para el gobierno en términos políticos, no debe ser impedimento para que se investigue un posible acto de corrupción. Hace mal el presidente Humala en alentar el encubrimiento parlamentario. Y terminaría dañando su débil postulación a la presidencia de la república en el 2016, dejando sin un candidato a lo que ha llamado Steven Levitsky el voto paniagüista que ha estado presente en los últimos años en nuestra política.

Es, sin embargo, en el campo penal donde Toledo deberá dar la peor batalla. Ser un mentiroso puede ser la ruina política, pero no lleva necesariamente a la cárcel. No poder explicar el origen de un dinero que se trasvasa de la cuenta de un amigo en dificultades financieras a inmuebles de una suegra milagrosamente beneficiada es el camino a la prisión. Más si puede probarse la participación directa de Toledo y su esposa tanto en la selección de los inmuebles a adquirir, como en la constitución de Ecoteva. Aquí y en Costa Rica se trata de conductas penadas tan graves como el de lavado de activos. Si Alejandro Toledo quiere salvarse, al menos de la cárcel, tiene que empezar por decir toda la verdad a la Fiscalía. Y con lujo de detalles consistentes, explicar bien de quién es la plata y porque había que hacerla recorrer tan extraño camino. Para de alguna manera esclarecer un tema que él ha contribuido a enredar con sus distintas versiones en los últimos meses que no han hecho más que liquidar su poca credibilidad.

Finalmente es necesario construir en el país no sólo la búsqueda por esclarecer hechos oscuros en el manejo económico presente en los actores políticos, pero de una manera inparcial y no con un sesgo político ni mediático; sino también fomentar una cultura de transparencia y de libre acceso a la información por parte de los ciudadanos para de esa manera no dañar la institucionalidad de nuestro sistema político.

lunes, 10 de junio de 2013

El fallo de la Haya: una ruta hacia el Futuro


En tan sólo una pocas semanas se conocerá el fallo que dará la Corte Internacional de Justicia de la Haya sobre el diferendo marítimo existente entre el Perú y Chile. Después de conocer los argumentos de ambas partes sobre este tema en el juicio oral, la Corte tomará una decisión que debe- y tiene que- ser respetada por ambas naciones. Este proceso y su posterior resolución nos dejan lecciones tanto en el plano interno como en el externo.
En el plano interno la demanda peruana en la Corte Internacional de la Haya, es el ejemplo que nos demuestra que se pueden construir políticas de Estado que trasciendan al gobierno de turno y que a través de tres gobiernos se les dan continuidad en beneficio de la Nación. Es así que fue propuesta en el gobierno de Alejandro Toledo Manrique, elaborada y presentada por el gobierno de Alan García Pérez y expuesta y argumentada por el gobierno de Ollanta Humala Tasso buscando que nuestro país resulte vencedor en este litigio.  

Otro resultado positivo es en el plano político al conseguirse que todos los partidos y grupos políticos lleguen a un consenso y se dé un respaldo, dejando los intereses políticos partidarios y poniendo por encima los intereses nacionales. Algo que fue fortalecido con la reunión que se llevó a cabo el lunes 3 de mayo en Palacio de Gobierno, a donde asistieron los líderes políticos, con algunas excepciones e inconvenientes en su desarrollo, pero que consiguió al final transmitir el mensaje de institucionalidad y unidad a la ciudadanía.
En el plano externo después de terminado este proceso, que espero sea favorable para nuestro país, nos queda un camino por construir que siendo difícil es completamente necesario para el desarrollo de nuestros pueblos. El Perú ya no tendrá ningún asunto pendiente con otros países limítrofes y podrá pensar su política exterior al 100% en temas de integración. Es ahí a donde debe centrarse el escenario post-haya que surja en los próximos años.

Este  camino encontrará muchos obstáculos tanto dentro de nuestras fronteras como en las de nuestro país vecino. Comenzando con como sea recibido y aceptado un fallo en pleno contexto electoral que Chile comenzará a vivir a plenitud a partir de julio. Es así que debemos buscar reducir tensiones y tomar con mesura estos nuevos escenarios que se produzcan. Otro obstáculo es como será aceptado por la sociedad civil donde aún persisten grupos sectarios y donde crece la prédica nacionalista anclada al pasado. Pero que siguen siendo minoritarios y no se puede permitir que impongan su limitada agenda revanchista.
Pero con el pasar de los años, afortunadamente tenemos muchos más lazos tanto económicos, sociales y culturales que nos deben a llevar a concretar una agenda común que beneficie a los ciudadanos de nuestros 3 países, incluyendo a Bolivia, y que generen un verdadero desarrollo que hasta hoy a pesar de las fronteras se da y debe ser impulsado con mayor energía por las autoridades cooperando en el plano comercial, energético y turístico.

Finalmente debemos ser conscientes en ambos países que las diferencias que nos llevaron a la guerra en el pasado, hace más de 130 años, hoy son cada vez menores y que nuestros verdaderos rivales a vencer son la pobreza y el subdesarrollo. 


El indulto que no podía llegar


Una explicación clara sobre el indulto y la desición presidencial.
De Rosa María Palacios, publicada por el diario La República.

Domingo, 09 de junio de 2013 | 4:30 am


Uno de los daños más sutiles y permanentes hechos al Estado de Derecho en el Perú es la extendida idea, comprobada en la historia, que quien está en el poder todo lo puede. Así, la ley es tan solo un mero artificio para instrumentalizar su voluntad,  la que sustituye de facto todo el sistema de separación y control entre Poderes, base de la democracia liberal. Esa herencia totalitaria que nuestra República debe a los militarismos y autocracias de los siglos XIX y XX llegó a su máximo esplendor durante la autocracia fujimorista dadas las dotes de leguleyo que exhibía Montesinos.
¿Cuántos ejemplos del uso de “formas” legales vaciadas de todo contenido podemos mencionar en el epílogo de siglo XX? Ahí están los “contratos” de coima con los dueños de los medios de comunicación; la “CTS” de Montesinos, que no fue sino dinero robado a través de un decreto supremo (la forma ante todo); o la mismísima re-reelección con un TC defenestrado en un proceso supuestamente legal en el Congreso, que permitió que un coimeado JNE emitiera una resolución de nuevo, supuestamente legal. Primero, la forma. ¿Y el contenido?: el capricho del poderoso maquillado de legalidad.
A raíz de la solicitud de indulto a Fujimori, he visto cómo esta manera de malentender la democracia tiene raíces profundas en el alma de los peruanos, aun de aquellos de la mejor voluntad. Millones han creído que en esta materia, como en otras, el presidente Humala podía hacer lo que le diera la gana por encima del estrecho margen que le deja la ley para conceder un indulto en estas particulares circunstancias.
Se justifica esta conducta en la “razón política”, aquella forma de justificar que el poderoso haga lo que quiera por encima de los límites impuestos por ley. He sostenido a lo largo de estos meses que tal razón política no existe en democracia. Hoy, si un presidente quiere usarla, terminará procesado o preso, como es el caso de Fujimori. La razón política es un rezago de casi 200 años de gobiernos autoritarios donde se usó impunemente. Justamente la mayor victoria del caso Fujimori fue acabar, paradójicamente, con ese ciclo. Muchos aún no lo aceptan o no lo entienden. Nadie está por encima de la ley. Nadie. Ni siquiera la esposa del presidente.
Cualquiera que haya leído hace meses el Reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales sabía, con la información médica pública disponible, que Fujimori no alcanzaba los requisitos para un indulto humanitario (no puede recibir uno común por prohibición de la ley peruana y de la jurisprudencia de la CIDH)  para enfermedad no terminal. Los males que padece no son incurables, degenerativos, ni progresivos, y las condiciones de la cárcel no agravan su condición. Si Humala lo hubiera indultado su resolución hubiera sido “legal” en la forma, pero inmediatamente impugnada por falta de motivación. Ningún ministro de Justicia habría firmado esa resolución a sabiendas de que sería inevitablemente procesado. El presidente no tenía, pues, otro camino que el tomado.
Fujimori puede y debe ser indultado el día que cumpla los requisitos que están objetivamente señalados en la ley, cuya proporcionalidad y racionalidad nadie ha impugnado formalmente. Mientras tanto, sus dolencias merecen, sobre todas las cosas, el trato humano que su propia familia y partidarios no le están dando. Su propia hija, que pide compasión, ha dejado de verlo hace meses. Un solo familiar directo lo visita regularmente, su hijo Kenji. El resto ha desaparecido del registro de visitas de la Diroes. Si el deber cristiano de visitar al que está preso significa algo para la familia Fujimori, habría que recordarles que la caridad empieza por casa.

lunes, 3 de junio de 2013

Enredos presidenciales ¿Eliminación de candidatos para el 2016?


Desde hace 2 semanas diversas acusaciones han salido a la luz, y otras han continuado. Estas se han dirigido a los principales líderes o caudillos de los partidos políticos peruanos, en muchos casos están relacionados a temas inmobiliarios o al manejo de recursos económicos. Esto ha causado el rumor de un intento gubernamental para eliminar a los posibles competidores de la todavía indecisa candidatura de Nadine Heredia en el 2016. Pero veamos cada caso para al final llegar a ciertas conclusiones.

El más reciente afectado en este rosario de acusaciones, es el Alcalde de Trujillo César Acuña Peralta, acusado con unos vídeos de comprar votos en su campaña de reelección en el año 2010 y de utilizar los recursos municipales para realizar este clientelaje político. Él no lo ha negado y hasta a tratado de justificarse, pero lo más importante es probar que se usaron recursos públicos municipales en su campaña, y hacerle pagar sus delitos de acuerdo a ley.

El otro afectado es Alejandro Toledo Manrique, envuelto en una serie de contradicciones en el caso de la compra de dos inmuebles hecha por su suegra. Sus constantes-y contrarias- versiones en lugar de resolver este caso generan obviamente más dudas y sospechas de actos de corrupción, enriquecimiento ilícito y de conexiones con intereses privados. Ni siquiera su presentación en la comisión de fiscalización, con lo extensa que resultó terminó por darnos una respuesta contundente a esta acusación. Con esto Toledo, aún con portátil incluida, no podrá evitar que el escándalo le pase factura y dañe su imagen política de lucha contra la corrupción, que era una de sus más fuertes banderas, y termine por liquidar sus aspiraciones políticas para llegar a Palacio de gobierno en el 2016.

Keiko Fujimori trató de aparecer como la abanderada de la decencia y la honestidad, en los últimos días pero el teatro le duró poco. Los peruposibilistas le recordaron a la candidata fujimorista, la propiedad de la casa en donde vive con su familia, perteneciente a su tía Rosa Fujimori, aunque rápidamente los congresistas de Fuerza Popular lo desmintieron y dijeron que reside en la casa que pertenece a sus primas hermanas, hijas de su tía Juana Fujimori-investigada por peculado- de acuerdo a registros públicos, pero que a confesión de la misma candidata en el 2011 en una entrevista confesó que vive desde hace 13 años en la casa de su tía Rosa Fujimori- prófuga de la justicia desde hace 13 años, por el escándalo de la ropa donada- cuidando este inmueble. Bueno esta versión tendrá todavía que ser contrastada, debido a las sospechas que esto genera, que no hace más que recordar el oscuro y nefasto legado fujimorista del que Keiko Fujimori trata de alejarse “aparentemente”.

Para culminar el último y no menos importante en esta lista de candidatos-investigados es Alan García Pérez que ha entrado en una ofensiva abierta contra el gobierno, pero que en verdad tendrá que prepararse para tener las mismas fuerzas para enfrentar el informe de octubre de la megacomisión que investiga su gestión desde fines del 2011. Finalmente es difícil saber directamente si todas estas acusaciones son dirigidas desde el gobierno o no, muchas se dieron a conocer por los medios de comunicación que muchas veces investigan mejor que el parlamento, y se mantendrá el espacio para la especulación, pero lamentablemente el daño a la política está hecho ante los ojos de la ciudadanía, que cada vez se decepciona más con nuestro sistema político, solo nos queda esperar y hacer que las cosas mejoren para el futuro del país.

domingo, 12 de mayo de 2013

El Consenso de Lima

Comparto el Artículo de Steven Levitsky sobre la coyuntura en el gobierno y la reacción histérica acusando un chavismo poco probable. Muy acertado y equilibrado.

Domingo, 12 de mayo de 2013 | 4:30 am
La reacción limeña ante la noticia de que el gobierno evaluaba la posibilidad de comprar Repsol fue impresionante. No solo generó oposición sino histeria.  Una multitud de políticos y opinólogos salió a  decirnos que Ollanta Humala –contra toda lógica– se había vuelto chavista. Insistieron en que Humala (¡por fin!) se había quitado el disfraz, y que iba a abandonar el camino moderado por el estatismo y una probable dictadura.  Alan García habló de una “maniobra chavista”.  El presidente de CONFIEP pronosticó el “comienzo de la transformación del Perú con un estado avasallador, prepotente, autoritario, como en Cuba”.  Hasta algunos columnistas que mantuvieron la calma durante la histeria de 2011 la perdieron en el caso Repsol, preguntándose qué pasaría si “Ollanta Humala decida ser, realmente, Ollanta Humala” y especulando sobre la posibilidad de un autogolpe.    
La rabieta colectiva funcionó. La propuesta de Humala quedó enterrada.  Como escribió Francisco Durand, “Hace tiempo que no veía una demostración de fuerza tan brutal”.
¿De dónde surgen estas rabietas colectivas? No creo que sean orquestadas por los medios o algunos empresarios.  Son bastante espontáneas. Pueden ser iniciadas por un puñado de empresarios y periodistas, pero tienen eco en una gran parte de la sociedad limeña.    
El Consenso de Washington perdió fuerza en América Latina en los años 2000, pero persiste un Consenso de Lima –y es más fuerte que nunca–. Una gran parte de la élite limeña adhiere –y fervorosamente– a un modelo económico ultraliberal.  Existe un nivel de fundamentalismo neoliberal que no se ve en otras partes.  Hasta en las economías más liberales de la región (Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay) se debaten medidas de intervención estatal (promoción industrial, regulación de capitales extranjeros, políticas redistributivas) que son una herejía en Lima.  Esta alergia a la intervención estatal no se limita a la derecha: se extiende al centro y hasta al centro-izquierda (¡la mayoría de los columnistas de La República se opusieron a la compra de Repsol!). Y no se limita a la élite: el Consenso de Lima abarca casi toda la clase media limeña y una parte significativa de los sectores populares.  Como escribe Carlos Meléndez, la amplitud del consenso probablemente se debe a la profunda crisis del estado (y del estatismo) de los 1980 –y la extraordinaria resurrección económica (bajo el modelo liberal) de los 2000.
El Consenso de Lima es potente.  Ejerce casi un poder de veto sobre la política económica. Desde la caída de Fujimori, ningún gobierno ha desafiado al Consenso de Lima o intentado gobernar contra ello. Alan García se olvidó por completo de su pasado social demócrata y abrazó la ortodoxia conservadora con fervor.  Nada de Lula o Bachelet: gobernó con las políticas económicas de Pinochet.  Humala, derrotado por el Consenso de Lima en 2006 y muy golpeado por ello en la primera vuelta de 2011, se adaptó también.  Cuando quiso formar un gabinete de centro o centro-izquierda (mayoritariamente ex toledista), chocó con el Consenso de Lima y terminó optando por un gabinete compuesto por gente que había votado por Keiko.  Durante dos años, cada indicio de un paso heterodoxo ha provocado una reacción histérica de parte de la élite política, económica, y mediática.  Como escribe Carlos Meléndez, Humala ha quedado “atrapado por el piloto automático instalado en la década de 1990…Existen tantos poderes de veto pro sistema, que cualquier desvío gubernamental es rectificado, con roche público o sin él.”
Para la derecha económica, el Consenso de Lima es el “garante” más efectivo de la continuidad –más efectivo que la Constitución de 1993, los poderes legislativos y judiciales, y Vargas Llosa–. Pero tiene costos también, sobre todo en términos de la representación democrática. El Consenso de Lima no representa una mayoría del electorado peruano.  De hecho, en las últimas tres elecciones, los candidatos que mejor representaban el Consenso de Lima (Flores en 2001 y 2006 y PPK en 2011) ni siquiera llegaron a la segunda vuelta.  Los que ganaron –Toledo, García, y Humala– lo hicieron con un programa de centro o centro-izquierda que prometía un cambio moderado. Sin embargo, por no chocar con el Consenso de Lima, los tres giraron a la derecha, optando por más continuidad y menos cambio.   
¿Está mal eso? En términos democráticos, sí. Los que critican a Humala por “traicionar” su programa cuando habla de un “equilibrio” entre el estado y el mercado confunden (o quieren confundir) el programa de Humala con el programa de PPK. El centro liberal fue una pieza clave en la coalición humalista en la segunda vuelta, pero no fue la única.  Más grande fue el sector que estuvo con Humala desde la primera vuelta: los casi cinco millones de peruanos que votaron por la Gran Transformación.  Como presidente, Humala ha buscado el equilibrio entre los dos socios de su coalición.  Pero a veces el Consenso de Lima no lo permite.  Muchas veces, cuando Humala hace un esfuerzo para representar su base original, genera una rabieta colectiva en Lima y el gobierno retrocede. Los liberales económicos festejan, ¿pero qué nos queda de la representación democrática?
No existe un Consenso de Perú.  Fuera de Lima, hay más escepticismo sobre el modelo económico.  El electorado es menos liberal y más estatista. ¿Qué pasará si el Consenso de Lima se impone demasiado –si, como un niño malcriado, la élite limeña no está dispuesta a ceder en nada, y sigue exigiendo que Humala se adhiera al programa de PPK–?  Si crece la percepción de que una minoría limeña está minando la voluntad popular expresada en las urnas (ganó Humala, no PPK), ¿podría surgir un “Consenso anti-Lima” en el interior?      
Nota aparte: El caso Repsol también demuestra la fragilidad de la Coalición Paniagüista.  Cuando se trata de tocar el modelo económico, la Coalición Paniagüista se deshace como un merengue limeño en la boca (y el único paniagüista que queda es un solitario politólogo de Harvard).  Como han señalado varios de mis críticos, la Coalición Paniagüista es hija del Consenso de Lima.  Depende de ello. Solo funciona mientras no se toca el modelo.

martes, 7 de mayo de 2013

UNASUR: Momento de Definiciones


En las últimas semanas UNASUR ha tenido un gran protagonismo mediático, aunque también desde meses anteriores lo tuvo, por acontecimientos polémicos en el desarrollo de la vida democrática suramericana, ha puesto en tela de juicio el papel e importancia de este organismo multilateral. Es cierto que existen muchos aspectos negativos y controvertidos en esta entidad, que abordaré en adelante, pero quisiera comenzar con los puntos positivos para ir desarrollando un poco el entendimiento de la situación actual y tratar de analizar el futuro político de esta institución.

UNASUR se forma oficialmente con el acta constitutiva en el año 2008, venía de un proceso preparatorio previo desde el 2004 donde en sucesivas reuniones se iba trazando y construyendo la idea de esta entidad, cuyo principal objetivo es la integración de la región suramericana, inspirada en el ejemplo de la Unión Europea (UE), por lo que podemos percatarnos de que es un organismo nuevo y aún no ha concluido su etapa formativa e institucional.

En los aspectos positivos que me he referido destaco la intención de formar un espacio de diálogo entre países con muchos vínculos comunes, lo que nos llevaría a evitar conflictos entre los Estados miembros y fomentar la paz; así como lograr una independencia y autonomía política ante el resto del mundo globalizado, siendo de mayor utilidad formar un bloque que pueda entablar acuerdos con otras naciones o bloques ya existentes; en el plano material y constructivo lograr la integración energética, comercial, vial, defensa y el plano del desarrollo científico-tecnológico.

Pero existen aspectos negativos graves y muy graves que afectan el desarrollo de este organismo. Desde su formación ha dependido-como casi todo en Latinoamérica- de la conducción de los gobernantes de turno, lo que mella algún intento de institucionalidad, tomando en cuenta la precariedad de muchas repúblicas integrantes, tales son los caos de Bolivia, Ecuador, Venezuela, y de alguna manera Colombia y Perú; que desde el inicio comprometen la autonomía del propio organismo y su desenvolvimiento en el plano político.

Las crisis en Paraguay y Venezuela, han puesto a prueba la conducción y el futuro de UNASUR; en cada una se tomó una actitud distinta ante un mismo problema, “la legitimidad de los gobiernos y Estados” en entredicho. Referirme a los dos temas creo sería redundante, ya que se analizado ya bastante sobre estos y ha permitido llegar a conclusiones que no dejan bien parados a los gobernantes involucrados. 

El completo funcionamiento de sus instituciones es una tarea aún pendiente, como el parlamento suramericano, para de esa manera corregir los errores de este organismo al existir una mayor representatividad en la toma de decisiones, para de esa manera preservar su esencia; y consolidar sus instancias, normativas, reglas y entidades. No hay que olvidar que construir la unidad integradora tomó mucho tiempo a Europa-siendo del primer mundo- y que hasta hoy sigue teniendo ciertos problemas que la amenazan, es por eso que es indispensable que se complete de manera correcta sus mecanismos dejando a un lado tintes políticos para pensar en políticas de estado.

Para terminar es preciso llamar la atención de los presidentes de turno, por sus medidas tomadas y aplicadas, no vayan a lograr que todo lo que se avanzado, caiga en saco roto y termine por acabar desintegrando el más reciente esfuerzo de integración suramericana.


domingo, 5 de mayo de 2013

El Adiós a Javier Diez Canseco


El día de ayer sábado 4 de mayo a las 10:22 pm, falleció Javier Diez Canseco, político de carrera, líder del Partido Socialista (PS), constituyente, diputado, senador, congresista, pero sobre todo luchador, honesto, coherente, que defendió sus ideas hasta el último de sus días y luchó para construir un mejor país para todos.

Continúo estas líneas confesando que me encuentro muy triste por esta noticia, porque considero que JDC, tenía todavía mucho por hacer en la política y en nuestra sociedad. Se fue en un moento crítico para nuestra nación: ausencia de instituciones sólidas, debilitamiento de partidos políticos, una alta impunidad todavía persistente, falta de rumbo para el país, desigualdad social y en fin muchos problemas a los que se enfrentó y entregó su vida.

Después de volver al congreso de la república-uno de los poderes más cuestionados- para tratar de cambiarlo y luchar para recuperar sus verdaderos roles políticos, en el 2011 formando de la alianza política Gana Perú, con el entonces candidato Ollanta Humala, por fin Javier formaba parte del oficialismo y estaba listo para comenzar el trabajo. Pero no duró mucho, siempre consecuente con los principios, decidió apartarse de la bancada por discrepancias en el manejo legislativo y por decisiones del gobierno.

Pasado unos meses, conforma junto a Rosa Mavila, Verónika Mendoza, Jorge Rimarachín, que se habían separado del nacionalismo, una nueva bancada con Acción Popular, que sería Acción Popular-Frente Amplio, en ella seguiría batallando por los grupos más excluidos como los discapacitados, con la Ley general para personas con discapacidad que llegó a ver aprobada; un gran polemista mejoraría indudablemente el debate en un congreso caótico.

Pero poco tiempo después sus enemigos empezarían una campaña para dañar lo más importante para él su honestidad, al acusarlo de presentar un proyecto de ley de acciones que supuestamente favorecía a su hija y esposa, logrando que sea investigado por la comisión de ética del congreso, presidida por Humberto Lay, donde la secretaría técnica demostró que no habían tales cargos y a lo mucho un llamado de atención por una falta involuntaria-que se puede aplicar a todos los parlamentarios- pero que sin embargo fue encontrado culpable por la comisión y pasó al pleno. Donde dió uno de sus últimos y más elocuentes discursos parlamentarios en su defensa. Un nefasto 16 de Noviembre de 2012 fue suspendido por 90 días de sus funciones parlamentarias.


Desde el llano siguió defendiendo sus posturas mediante sus artículos en La Républica, pero el 8 de febrero de 2013, Diez Canseco dio a conocer que padece de cáncer, por el cual había sido hospitalizado en una clínica limeña desde fines de enero, no pudo participar- a su pesar- en el proceso de revocatoria pero si ver que se logró el triunfo del No y la continuidad de Susana Villarán, ciertos grupos políticos que lo sancionaron intentaron retirar su sanción con fines políticos, pero el se opuso, no tardó la justicia en demostrar que estaba en lo cierto y ordenó la anulación de su sentencia y su inmediata reincorporación- algo que hasta ahora no acataron- y así vivió sus últimos días este gran hombre.

Dejo un gran legado político y social, la conformación de un Frente Amplio de izquierdas, encabezado por Fuerza Ciudadana (conformada por FSPCPCxC y PS) que espero se logre en el tiempo y sé al igual que tú que así será para formar una alternativa de gobierno y fortalecer la democracia. Aún hay luchas inconclusas en el plano laboral, social, político y económico que estoy seguro no se terminarán.

Termino este artículo lamentando no poder haber hablado contigo Javier, tener la oportunidad de debatir, conocerte y darte las gracias por tu trabajo, por inspirarme a luchar por un Perú mejor, a creer que en la política se puede tener don de servicio y decencia. Es por eso que desde estas líneas hago un compromiso de honor de continuar con tus luchas, sé que no estabamos de acuerdo en algunas cosas, lo cual es bueno, pero siempre te admiré y lo seguiré haciendo. Esta es mi forma personal de rendirte un homenaje muy merecido. Descansa en paz querido político.

¡GRACIAS JAVIER DIEZ CANSECO, SIEMPRE ESTARÁS PRESENTE!